Vayamos por partes, dijo Jack el Destripador

Hoy he acabado un crimen perfecto. Hace unos días empecé el minucioso trabajo a encargo del sistema. Como un confundido Abraham (o debería decir Ibrahim) llevé a mi pequeño tutorizado marroquí de 12 años con el que convivo desde hace ya casi 6 meses a la mesa del forense. Bueno, quizás exagero, pero el caso es que llegó el momento de poner por escrito todo lo que he sacado en claro de la estancia del menor en nuestro centro.

Lo he despedazado, y me he dedicado a analizar sus partes, relacionarlas, ordenarlas por importancia y dar mi opinión sobre lo que he encontrado en ellas. En nuestra profesión lo llamamos diagnóstico educativo y junto con los informes de la trabajadora social, la psicóloga, la terapeuta, la doctora y la pedagoga pasará a integrar la síntesis evaluativa de la situación actual de Rachid.

En un centro de acogida como el nuestro esta síntesis lleva incluída una propuesta sobre la medida que las autoridades pertinentes (Dirección General de Atención a la Infancia y la Adolescencia) deberían tomar en relación a la situación del menor. Salvo excepciones, se trata de decidir si se dan las condiciones para que el menor regrese con su familia o debería ir a algún tipo de centro especializado.

El caso, y lo que me trae a escribir sobre este tema hoy es que durante varios días me he sentado delante de un ordenador y junto con toda la información recogida en este tiempo, mi experiencia, mis recuerdos y ciertos documentos que sirven de guía y ayuda en el proceso he detallado todos los aspectos del comportamiento de Rachid. He valorado su forma de relacionarse con sus compañeros, con los educadores o con la normativa del centro. Explico detenidamente cómo utiliza su tiempo libre, sus preocupaciones, sus anhelos, miedos, potencialidades y limitaciones. Hablo de mi relación tutorial con él, los acuerdos alcanzados, las pequeñas y grandes discusiones, los enfados, insultos y reconciliaciones… Hablo de tantas, tantas cosas, que hasta da miedo. Es como si conociera a Rachid mejor incluso de cómo él se conoce a sí mismo, y al mismo tiempo pienso que si alguien escribiera del mismo modo sobre mi, llegaría a certificar que conoce muchas cosas que yo ignoro.

De cualquier modo, no puedo evitar sentir un afecto inmenso por este diablillo que saca de quicio a cualquiera en un abrir y cerrar de ojos, que nunca para de meterse en líos y que te obliga a esfuerzos colosales de paciencia y asertividad para mantener una conversación fructífera con él. Rachid nunca sabrá que hoy lo he hecho pedacitos y ni él ni yo sabremos nunca si lo que he escrito en estos días tendrá algún tipo de valor para alguien. Pero lo que sí es cierto es que lo que hemos vivido en estos seis meses nos ha cambiado a ambos.

Por cierto, y a modo de autocomplacencia: fue mi primer diagnóstico educativo, ¡y en catalán!

3 Responses to “Vayamos por partes, dijo Jack el Destripador”

  1. El Príncipe Mono Says:

    Felicidades por tu autopsia y terminar la síntesis, yo tiemblo ante la de Oliver (Twist) porque cualquier día me dicen: Príncipe, la semana que viene ´ten la síntesis.

  2. krmakrma Says:

    pues yo estoy buscando realizar disecciones en berlin, y si lo encuentro, tendré q hacer los PEIs en alemán…
    flipa…

  3. el encapuchado naranja Says:

    Tuti, no te envidio nada, la verdad :) ¿Has encontrado alguna cosa allá? Mis contactos en Berlín no tenían mucha idea del tema, la verdad. Buena suerte.

    Príncipe: gracias, veremos hoy si la he hecho bien o me dan algún tirón de orejas. Si te digo la verdad, ojalá tiembles pronto y se pongan las pilas con Oliver… para uno que tiene un lugar en el que le quieren y cuidan decentemente…

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