Tuenti/MSN: ¿Multiplican o restan?
Marzo 3rd, 2009
Hoy me he sentido identificado con Quique, que cuenta su contradicción de vivir entre dos épocas, aquella de los 80 y la tecnológica del S. XXI, cuando se enfrenta al dilema de la privacidad de las nuevas redes sociales. Esto me ha recordado un interesante debate en el que nos enfrascamos unos amigos, cervecita mediante, sobre el uso que dan los/as adolescentes a diferentes programas o redes de Internet para comunicarse y relacionarse.
Yo crecí con un hermano mayor informático-geek a mi lado que me abrió el fantástico mundo de la vieja red pre-internet “Fidonet” a la tierna edad de 8 años, donde escribía netmails (los viejos emails) y mensajes a las áreas (viejas listas de correo) de los temas más diversos. 20 años después arrastro buenísimos amigos de aquella época por lo que no es extraño que me posicionara como un firme defensor de las nuevas tecnologías como algo que multiplica las posibilidades de comunicación. He conocido a mucha gente joven y mayorcita a quien Internet le ha abierto una puerta a socializarse en un plano de igualdad que la cruda realidad no le permitía precísamente por los motivos más crueles y peregrinos que vienen de no encajar en los standares de normalidad definidos por el grupo de referencia (clase, barrio, etc.).
Por el otro lado, mis compañeras se quejaban de que el uso continuo del Tuenti, messenger, etc. lleva a un detrimento de las relaciones sociales verdaderas. Que se llega a relegar el expresar las cosas realmente importantes al Tuenti o el Messenger. Que hay chavales que no se atreven a mirar a otros a la cara cuando se hablan, que no son capaces de defender una postura en público. Por tanto, el uso indiscriminado de estas herramientas se convierte muchas veces en algo nocivo, que resta autenticidad a las relaciones humanas.
Esto me hizo recordar a mi amigo Barraquito (a quien meto en el debate) que suele decir que un pibe manejando un móvil en medio de un grupo no se está aislando, sino que multiplica su comunicación al infinito.
Me identifico con ambas posturas, que tienen mucho de verdad. Creo que a la primera le falta intentar entender mejor a las generaciones que vienen dando un uso al messenger (y ahora al Tuenti), que tiene otros códigos que a mi ya me cuesta a veces comprender, pese a haber crecido con los chats de IRC, y posteriormente el propio MSN. En cuanto a la segunda, nos conviene no olvidar (yo el primero) que no todos/as pudimos gozar de la “alfabetización tecnológica” acompañada de otros procesos educativos paralelos en lo afectivo, social, comunitario, etc. (Scouts, familia, etc. en mi caso).
A modo de humilde conclusión: Apreciemos el valor que tienen estos nuevos modelos de socialización para los/as jóvenes, pero no desterremos por inútil en este “nuevo paradigma generacional” todo lo que heredamos de una buena educación en valores prosociales.






