Otra mudanza, y van 10
Al fin. Después de tres semanas en las que no he dejado amigo/a con residencia en sevilla sin ocuparle la casa algunos días (y han sido unos cuantos, gracias mil a todos/as ellos/as), ya tengo mi propio piso. No puedo quejarme, cerca del centro, a un paso de la Alameda de Hércules, del trabajo y en unas condiciones bastante decentes. Para no fastidiar este mundo idílico mejor no comentaré el precio. También en Sevilla se sufre la especulación inmobiliaria.
El caso es que me he puesto a sacar cuentas y creo que esta es la 10ª mudanza desde que hace ya unos años dejé Tenerife para estudiar Educación Social en Las Palmas. En este tiempo he convivido con todo tipo de personas… vale la pena sacar las cuentas:
Un militar con una plantación de marihuana en su habitación y una relación de amor-odio inconfesable con el otro compañero de piso, un arquitecto gay. Era entrañable encontrar al militar fumándose porros con su amigo el policía nacional en el salón, ambos en uniforme. Dos ángeles, rubia y morena, una de Tenerife, la otra, iraní, pero de Cartagena. Una señora de 50 años que nos metía a su marido a escondidas por la noche en el piso, Virginie, la chica belga que nunca consiguió que pronunciara una sola vocal del francés y la salmantina cuyo novio nos arreglaba los enchufes entre comentario facha y chiste “salao”. Un tipo apodado “Pigtor” por lo guarro que era, que tenía un muerto en el congelador y afición la carne frita de caballo, con puertas abiertas, para que ambiente bien. Joe, autoproclamado “Soy el puto Yanki”, que me hizo entender mejor el pensamiento del ciudadano de a pie de los EE.UU. en plena invasión de Irak. Una educadora bisesuá, como ella misma decía. Una italiana con el nombre de mi madre, y la procendencia de mi apellido. Una japonesa que hacía el pollo al curry más delicioso del mundo, y que gritaba SUGOOOOOI cada vez que se emocionaba (unas 3 o 4 veces al minuto). Un japonés sacado de un dibujo manga, con peinados imposibles que cambiaban cada mañana. Una anarquista okupa que especulaba con el alquiler de mi habitación zulo, pagando yo más que ella por la 4ª parte de sus metros cuadrados. Tres lleidatanes, del comando independentista, que se encargaron de mi “integración lingüistica” y cultural, cada tarde, con el culebrón “El cor de la ciutat”. El antropólogo-gitano-guitarrista, una que andaba metida en una secta y que sufría cada vez que tenía relaciones sexuales porque contaminaba su alma y una simpática titiritera. Después llegaron cuatro italianas: la higienista, que limpiaba la lechuga con lejía y sufría de pensar en el sexo por todo lo que se suda. Su hermana la ingeniera, de perfil superlativo en nariz y pecho, sufriendo por haberse enamorado de un heavy con cadenas. La fan de Mussoloni, pese a todo dulzura y encanto, que se preocupaba maternalmente cada vez que me iba de manifestación “con todos esos comunistas que se comen a los niños”. Y la hippie, estudiosa del arte, la que no sabía cómo había ido a parar con aquellas tres y con quien junto a su novio proto-filósofo tuve tantas maravillosas conversaciones. Más tarde pensé que más valía malo conocido que bueno por conocer, y acabé con Mr. Barraquito, mejor amigo donde los haya, y el inefable gitano antropólogo. Y Max, un pakistaní al que nunca conocí, pero que siempre estuvo presente. Y en fin, ahora añado otros tantos a la lista, una chica de Manchester, un muchacho de San Fernando y dos conejos. Sí, dos conejos. Lo supe hoy. Supongo que darán que hablar.
Y parafraseando aquel famoso chiste…
… Comprarte un piso está bien. Pero alquilando conoces gente… ![]()
Abril 2nd, 2007 at 9:09
De repente se me ha ocurrido la posibilidad de ir a barcelona, y haciendo un esfuerzo de memoria (neuronas y alcohol son incompatibles) recordé tu encapuchado naranja para ver que tal te iba. Entro leo y flipo. 10 mudanzas? para mi son pocas, yo aun no he hecho las cuentas porque me da miedo, la última, al igual que tu la he hecho este fin de semana. Ahora vivo en estepona (malaga) con mi novio. Ahora eres tu el que lee y flipa, no??
He visto lo de Sevilla, y me ha dado un vuelco el corazon o el estómago (ya mismo es la hora de comer). Me he acordado del reencuentro en la capital andaluza y cómo recorrimos Andalucía en 5 días montados en un bus que se estropeaba y durmiendonos en cada esquina. Enhorabuena, yo también cambié de curro hace un mes y poco; y casi sin proponermelo de vida que es lo más importante. En fin…. es una larga historia que tampoco voy a contar aqui porque es tu blog y no el mio.
Bueno me voy a seguir currando pensando en la posibilidad de ir a Sevilla…
Besitos
Abril 3rd, 2007 at 13:05
¡¡Qué puntazo!! Así que te tengo cerca, pues sí, cuando puedas date el salto a Sevilla y nos vamos de taperío a recordar las locures “swanseras” y las de aquel otro viaje. Además tengo curiosidad por saber en qué andas metida ahora. Un besote!
Junio 10th, 2008 at 22:38
[…] casero cumple con su palabra me independizaré finalmente. No ya con compañeros/as de piso como las diez veces anteriores en los últimos ocho años, sino, al fin, […]