La prensa en casa y otros desvaríos
Últimamente me da miedo mal rollo leer el periódico antes de entrar en el trabajo. La cruda realidad se deja ver de cerca en nuestro centro. Afortunadamente veo que la prensa ha decidido omitir la información que se refiere a menores, o bien que no les llegan los detalles de lo que está ocurriendo. Pero es curioso como algunas de las noticias de sociedad y actualidad que aparentemente no tendrían que ver para nada con nosotros acaban dejándonos un “regalito” en el centro.
Ocurre cuando se hace una redada en toda regla contra la prostitución y encuentras que en nuestra bella Barcelona los delicuentes también tienen hijos entrañables. O cuando es detenido al fin a ese detestable criminal cuya entrada en la cárcel saca a la luz la realidad de las condiciones de vida de sus hijos.
Demos la bienvenida a estos chicos a nuestro sistema, en el que parece que se quedarán largo tiempo. No repetiremos los errores de sus padres, pero podemos cometer muchos otros. Coge un crío de 8 años y explícale que es probable que pase los próximos diez años en diversos centros de menores… No te cortes las venas, te quedan mucho mejor largas…
Pero el día ha dado también para reflexiones más alegres. Tengo el encargo de un nuevo “tutorizado”, que nos llegó con grandes quemaduras recibidas al final de una gran aventura que comenzó en el centro de Europa. Me siento bien tras haberle podido dar una buena acogida, calmar sus miedos y desorientación y recibir una simple sonrisa y un Gute Nacht al arroparlo esta noche. Creo en mi trabajo cuando advierto que para otro de ellos es importante que antes de irme a casa pase por su cama y le de las buenas noches.
Como siempre, por salud mental y supervivencia, prefiero quedarme con esos detalles que dan valor a este trabajo…