La Izquierda Neoliberal
Hace unos días estuve por escribir un artículo sobre la decisión de Bush de devolver impuestos a los ciudadanos para incentivar el consumo. Al parecer esta es la receta fabulosa con la cual los EE.UU. podrán salir del riesgo de recesión económica del que ya hablé el otro día.
Lo cierto es que esta noticia confirma la importancia del consumo para el mantenimiento de las economías del Norte, específicamente la de los EE.UU. Pero también confirma la contradicción de un sistema que resuelve sus problemas a corto plazo hipotecando los recursos naturales a largo plazo. La cuestión es consumir, consumir para generar economía y puestos de trabajo, pero también para acabar con nuestros limitados recursos naturales, con el equilibrio del planeta. Y más teniendo en cuenta, la insostenibilidad, también, del sistema económico que ha generado los desequilibrios que ahora hacen tambalearse a la mayor potencia del mundo.
El caso es que no escribí nada al respecto… Pero hoy tuve un déjà vu al tomar el desayuno leyendo la última receta del PSOE: devolver 400€ a 13 millones de contribuyentes. El objetivo, dicen, aumentar el poder adquisitivo de los españoles. Lo sorprendente, que sea el PSOE quien siga promoviendo este tipo de iniciativas de café para todos (ya tuvimos el cheque bebé), como ya le encantaría hacer a cualquier vecino neoliberal. La legislatura comenzó con un giro a la izquierda y acaba con un derrape hacia la derecha, para más sorpresa, contradiciendo a los mismos asesores que contrató para la construcción de su programa electoral (Joseph Stiglitz, por ejemplo, criticó hace nada las propuestas de Bush respecto a la devolución de impuestos). Así que si bien algunos pudimos estar de acuerdo con muchas de las medidas adoptadas por este gobierno, con este fin de fiesta que nos están dando ya se pueden ir olvidando de, al menos, mi voto útil. La ley d’Hondt me obliga a tirar mi voto a la papelera si no va a los caciques de Coalición Canaria, los centristas (cof, cof) del PP o el PSOE (que ya quedan definidos en este artículo), pero con este tipo de medidas no podría votales ni siquiera tapándome la nariz, como pide Sabina.
Podría dar razones de por qué esta medida económica va en contra de cualquier ideología de izquierdas, por qué es injusta y por qué supone una desfachatez en estos tiempos preelectorales, pero otros ya lo han hecho, y mucho mejor que yo: