El hiyab en la vida pública

Una puntualización antes de comenzar: llamo hiyab lo que normalmente se traduce como velo islámico ya que documentándome un poco he descubierto que la palabra en árabe es algo más precisa que su traducción.

Hace unos días se inició en Canarias Bruta una discusión acerca del uso del hiyab en la vida pública a partir de la respuesta de Durán i Lleida a la madre de una española musulmana en el programa “Tengo una pregunta para usted”. Duran i Lleida defendía la superioridad de nuestra cultura (supongo que la que nos une a españoles y catalanes, pese a que generalmente se esfuerza en matizar nuestras diferencias) frente al retraso de la cultura musulmana, rechazaba el uso del velo en España y lo justificaba aduciendo que un occidental no puede vestir libremente si visita muchos países musulmanes.

Sería contraproducente resumir la discusión aquí, así que les invito a echar un vistazo a la misma en el blog de los compañeros de Canarias Bruta (obviando algunas aportaciones vacías de argumentación por parte de un habitual). Por mi parte, quiero decir que no debemos olvidar que entre los españoles no hay exclusivamente católicos, sino también 600.000 gitanos (principalmente evangélicos) y tantísimos musulmanes como los que viven en algunos barrios marginales que tuve oportinidad de ver hace poco en Ceuta. Defender argumentos de “lo nuestro”, “nuestra cultura”, “los que nos visitan”, “se tienen que amoldar a nuestra cultura o largarse”, etc. recuerda a paradigmas de Estado-Nación ya algo gastadillos y poca capacidad de observación de las nuevas realidades sociales.

Les recomiendo este cortometraje de Xavi Sala (no consigo ponerlo en el post) sobre el uso de hiyab en la escuela. No tiene desperdicio observar como una educadora usa las artes de nuestra profesión (asertividad, paciencia…) para intentar garantizar la supuesta igualdad del sistema.

22 Responses to “El hiyab en la vida pública”

  1. el príncipe mono Says:

    En algunos países obligan a llevar velo, en otros países (como España) obligan a no llevar velo.

    El poder del estado (en ambos casos) independientemente de las culturas no pregunta.

    Si ella dice “llevo velo porque quiero” la tacharemos de primitiva manipulada por su cultura, sino quiere llevar velo (en España) será una liberada mujer occidental.

    El argumento de Durán i Lleida me parece conservador, evolucionista y anacrónico (y recuerda que soy catalán y hablo catalán en muchas ocasiones).

    El velo debe llevarlo quien quiera llevarlo, sin que la administración le diga sí o no.

  2. lucce Says:

    Uffff… menudo temita. Me parece bien que una mujer (en plenitud de sus facultades, con libertad de pensamiento, a través de su libre decisión, etc…) decida llevar velo, yihab o como sea. Pero que lo haga una niña en una escuela, en un estado supuestamente laico… Poca capacidad de decisión. Y sí, a mí el símbolo del velo o el pañuelo en la cabeza o el burka, me parece un símbolo cultural pero, a la vez, machista y, en cierto modo, discriminador, aunque la mayor parte de sus usuarias no lo vivan así.

    Ellas no deciden. Sus maridos pueden vestir a lo occidental, como quieran y a ellas se les puede permitir en la actualidad que vistan de cuello para abajo de Zara, en algunos casos, pero el pañuelo ahí sigue.

    No sé, a veces en defensa de la multiculturalidad, del respeto a otras culturas, en posición de determinado progresismo, se defienden cosas en las que, qué queréis que os diga, no estoy de acuerdo.

    Quizá en lo del yihab sea exagerada mi arenga o quizá no. No defiendo, entendedme, las palabras de Durán i LLeida, pero desde la defensa de la multiculturalidad no puedo entender, por ejemplo, que debamos aprobar la circuncisión.

    Como decía al principio, menudo temita…. Uffff….

  3. el príncipe mono Says:

    No quiero que se apruebe la cirsuncisión.

    Hay chicas que llevan el velo y otras que no.

    La manera de vestir de occidente tampoco es libre, nada de lo que hacemos parte de la libertad absoluta.

    Detesto la multiculturalidad porque lo que realmente tiene valor es la interculturalidad.

    La discusión sobre el velo se parece más al debate de la “feria de abril” de barcelona que me parece aburrida y cutre, pero que indudablemente es cultura catalana.

    La chica debe decidir si quiere llevarlo o no, no la escuela. Se trata de una búsqueda de identidad y no de tratar de aprobar la ablación.

  4. El principe mono Says:

    Creo que la analogía que más se ajusta es la del sufragio femenino, me explico:

    Parte de la izquierda española trató de impedir el derecho a voto de la mujer, aludían al control que en su mente ejercía la iglesia y la cultura machista, esto las hacía no poder votar de manera libre, sinó votar lo que les dijese el cura.

    Ese argumento presuponía que las mujeres eres intelectualmente menos dotadas que los hombres, para poder reflexionar sobre a quién votar.

    Si decimos que la niñas que se ponen el velo no lo hacen de manera libre (en España) asumismos que su cultura es inferior y menos racional que la nuestra, cosa que no comparto.

  5. Sera Sánchez Says:

    Hola encapuchado naranja. Soy Sera Sánchez, educador social. Me ha gustado tu artículo sobre el velo. Es un debate interesante. Yo creo que tienen que ver con la discusión de si hay valores humanos universales (o no los hay), cuales son, y si debemos luchar por ellos.

    Hace poco he iniciado un blog sobre educación social, teatro y libros (con algunos artículos sobre el educador social). Por si te interesa echarle un vistazo:

    http://serasanchez.blogspot.com

    Y enhorabuena por tu web

  6. el encapuchado naranja Says:

    Lucce, en cuanto a la capacidad de decisión de una niña para elegir llevar el hiyab o no, no veo demasiada diferencia con el hacer la primera comunión, por ejemplo. Yo no entro en que el hiyab sea un elemento de discriminación de la mujer, sino en la equivocación de tratar de solucionar este asunto desde la vía legal y la prohibición. Así tan sólo fomentaremos un mayor fundamentalismo en el uso de la norma, el sentimiento de ser excluido por tu religión y una posición a la defensiva en cuanto a las normas impuestas. Si creemos que es deseable acabar con rasgos culturales o religiosos que van en contra de la libertad de la mujer, lo mejor que podemos hacer es apoyar a aquellas mujeres que realmente se sienten oprimidas y no saben cómo luchar contra dicha opresión. Si quieres, crear contradicciones sobre por qué se hace uso del hiyab y fomentar que sean ellas mismas quienes tomen la decisión de no querer llevarlo. Es posible que cueste una o dos generaciones de encuentros y desencuentros, pero si ponemos a la defensiva a nuestros vecinos, prohibiendo este tipo de prácticas, rara vez se podrá dar el entendimiento.

    Todo esto lo saco de mi experiencia de educador de calle con niños y niñas gitanas, especialmente cuando me planteé qué demonios hacía yo allí al preguntar a una niña qué quería ser de mayor, y explicarme ella que cantante, pero que no importaba, porque no era un asunto que dependiera de ella. Alguien me explicó entonces que nuestro trabajo sería hacer ver a esa niña que hay otras que sí pueden tomar esa decisión, que ella es libre de hacerlo, y que si quiere, y para eso debe luchar contra viento y marea, podremos estar a su lado apoyándola y defendiéndola.

  7. el encapuchado naranja Says:

    Príncipe: de acuerdo con lo que dices en gran medida, aunque creo que sí, que las niñas en muchas ocasiones (no siempre, como en el corto de Xavi Sala) no eligen llevar el hiyab o no. Algo que me recuerda a que yo tampoco pude elegir hacer la primera comunión o no, o peor aún, vestirme de marinerito y ponerme los pelos de punta que me hacían cabezón. Tampoco pude elegir la ropa que ponerme en muchísimas ocasiones…

    Sera: Bienvenido a la blogosfera, me alegro de que seamos cada vez más. Fíjate que ya había dado con tu diario hace cosa de un año buscando experiencias cercanas de educación social. Espero que estés con nosotros mucho tiempo.

  8. Sera Sánchez Says:

    Hola.

    La cuestión. creo, que no es si se puede o no puede llevar velo o si se quiere o no se quiere llevarlo. La cuestión es que existen espacios públicos y espacios privados.
    En los espacios privados todo el mundo puede hacer, vestir, etc. como le de la gana (siempre y cuando en el ámbito privado no se vulneren las leyes). Pero los espacios públicos se definen, entre muchas otras cosas, por sus normativas de uso y entrada. Por ejemplo, gritar, en si mismo, no está prohibido. Pero dentro de una biblioteca, normalmente, sí que lo esta.
    Si partimos de la base que en una escuela laica no se debería hacer ostentación de símbolos religiosos, o nos ponemos de acuerdo en unas mínimas normas de vestuario (creo que todos estariamos de acuerdo en que no se deben de llevar gafas de sol en clase), o más aun, consideramos que no pueden llevarse símbolos discriminatorios o fascistas (por ejemplo, ostentar una cruz gamada en clase), si partimos de esa base, repito, creo que será más facil ponernos de acuerdo y saber de qué estamos hablando.
    Cuanto más libre y democrática es una sociedad, más usos, costumbres, y formas de vivir diferentes permite. Pero eso sí, siempre y cuando estas nuevas formas de vivir no pongan en peligro esa democracia o signifiquen un paso atrás en los derechos humanos (individuales y colectivos) ya alcanzados.

  9. El príncipe mono Says:

    Los derechos humanos son un acuerdo de mínimos que creo que debemos respetar.

    ¿El hiyab es una prenda de sumisión? ¿Llevar un cricifijo es prueba de sumisión?

    Ambos objetos responden a una tradición religiosa socializada. Tanto el hiyab como el crucifijo son imposiciones culturales, pero creo que debemos permitir llevar tanto el uno como el otro. Conozco personas que levabana crucifijo de niños/as por costumbre, años después han mantenido el hábito pues ha quedado totalmente naturalizado.

    Creo que la constitución permite llevar el hiyab y debe ser la propia niña quien decida que quiere hacer. Si pretendemos que la cría se cuestione llevar esa prenda, debemos educarla para que reflexione de manera crítica, pero si imponemos que no lleve el hiyab, repetimos el acto irreflexivo que (en algunos lugares) la obliga a llevarlo.

    Una chica iraní explicó que en su país la obligaban a llevar el velo, pero que en occidente la obligaban a no llevarlo. Su manera de contestar al discurso dominante que le impedía decidir, fue llevar el velo en Europa porque le obligaban a no llevarlo.

  10. Sera Sánchez Says:

    De acuerdo con tu reflexión.
    La cuestión es, evidentemente, el significado que le demos a esa prenda. No estamos hablando de una pura cuestión de moda, claro. Y es ahí donde tenemos que poner el acento de la discusión y donde se deben dar las argumentaciones, no en si la niña en cuestión quiere o no ponérselo.
    Yo, en esta cuestión es donde tengo muchas dudas.

    De todas formas, cuidado con rechazar cualquier tipo de prohibición. La prohibiciónes, las normas, etc. son necesarias en cualquier democracia y son elementos importantísimos en la educación. No han de ser los únicos, claro, pero han de ser.
    Cuidado con las teorias que abusan del relativismo cultural o que rechazan, en nombre de un falso progresismo, cualquier prohibición. Para entendernos, cambiemos, en todas las argumentaciones que hemos hecho hasta ahora, velo o hiyab por burka y probemos a ver si todavía se aguantan.

  11. El príncipe mono Says:

    No creo que debamos aceptar el relativimso cultural. De hecho, creo que universalizar los derechos humanos está por encima de cualquier cultura.
    Existe un paradigma en la socilogia llamado “comunicativo critico”, en él a través del diálogo construímos los significados.

    La leyes y prohibiciones no son eternas ni inmutables. Hoy, ni las niñas ni los niños son ciudadanos de drechos al mismo nivel que los adultos: si tú tienes un hijo, tú (y nadie más que tú) decidirá si tendrá religión, será laico, será bautizado o se convertirá al judaismo.

    No tengo totalmente resuelta la cuestión del hiyab (porque estamos hablando del hiyab y no de cubrirse la cara) y tengamos en cuenta que estamos hablando de una persona (una niña) a la que no conocemos, ni hemos preguntado.

    Existe una imán mujer en estados unidos, ella se ha ordenado como tal, en contra de lo que la ley de su lugar de origen le permitía. Está explícitamente regulado por las leyes de muchos países que los hombres son los únicos que pueden ser imanes(como en España ser curas). Pero esta mujer, lejos de querer perpetuar el sexismo de su legislación de origen, pretende unir islam, libertad, igualdad de géneros y democracia.

    Creo que es indispensable que escuchemos las voces de las niñas que llevan hiyab y podamos establecer un consenso.

    Pero si ella te dice “llevo el hiyab porque las mujeres deben cubrir el cabello” ¿le diremos que debe quitárselo? Por contra nos dice “llevo el hiyab por respeto a la tradición y quiero demostrar que se puede llevar de manera voluntaria, democrática y sin imposición coercitiva” ¿le dejaremos llevarlo?

  12. Sera Sánchez Says:

    Estoy bastante de acuerdo contigo. Pero vuelvo a apuntar esta reflexión: Nadie prohibe a una niña llevar hiyab en este pais. Nadie puede prohibírselo puesto que no hay ninguna ley que así lo diga. No estamos hablando de eso. Estamos hablando de las normas en un espacio público. Y en un espacio público cualquier norma conlleva, por definición, una restricción, y, por supuesto, en última instancia, una “imposición coercitiva” para que se cumpla. Eso es así (y debe ser así).

    Por su puesto esto que acabo de decir es una obviedad en cualquier sistema democrático y no invalida ni contradice modelos educativos de diálogo o mediación.

  13. el encapuchado naranja Says:

    Sigo como puedo esta interesantísima conversación. Sera, lo que comentas de las prohibiciones lo entiendo perfectamente. Lo que no encuentro razonable es que se deba imponer la norma de no usar el hiyab en el aula como espacio público. No veo que esa prohibición cumpla con ningún objetivo, ya que si se hace para eliminar un símbolo de dominación machista, creo que consigue más bien el efecto contrario.

    Tampoco me parece correcto que pasemos a hablar de burka, por ejemplo, porque eso conlleva razonamientos y argumentos muy diferentes. Ocurre igual cuando se habla de la mutilación del clítoris, empezamos mezclar churras con merinas y a estereotipar a un colectivo muy diverso entre sí, el de los musulmanes.

  14. Sera Sánchez Says:

    Vale, es verdad, el hiyab no es el burka, ni yo estoy seguro (ya lo he comentado más arriba) de que el hiyab se tenga que prohibir en la escuela. Tengo mis dudas y no me convencen, de momento, los argumentos de unos, ni de otros.

    Entiendo, eso sí, que las argumentaciones para que se prohiba o no cualquier cosa deben de ser de peso.
    Las posturas que defienden que el hiyab pueda llevarse en la escuela no pueden ser, única y exclusivamente, que la niña quiera llevarlo o que se le causa un perjuicio con la prohibición. No me parecen argumentos de peso, repito. Cuando dices “creo que se consigue el efecto contrario”, yo me pregunto ¿por qué?.

    Si que es cierto que el burka no es el hiyab. Es obvio. Yo solo lo he utilitzado para demostrar que con argumentos de ese tipo al que me refiero se podría llegar al extremo de dejar llevar el burka en la escuela: ¿Porqué no iban a llevarlo si las niñas quieren llevarlo? ¿No es peor prohibírselo? ¿ No se consigue el efecto contrario?…etc, etc. A eso me refiero.

    Si que es cierto, por último, que se tiende a estereotipar al colectivo musulmán (de hecho, a todos los colectivos: al español, al gallego y al chino. Toda definíción del caracter de un grupo, conlleva un estereotipo). Pero no es menos cierto que en la mayoria de paises musulamanes, a diferencia de occidente, religión y estado son practicamente lo mismo. El islam impregna toda la vida pública.
    Por eso hemos de ser muy cuidadosos con lo que, pasando por libertad individual, signifique en realidad una nueva entrada, por la puerta de atrás, de lo religioso. Ya tuvimos bastante con cuarenta años de una españa católica, apostólica y romana.

    Y lo que está claro es que si hubiera un consenso (que seguramente no lo hay) en que esta prenda, el velo o hiyab, es un símbolo discriminatorio, machista, etc. habria que prohibirlo en la escuela inmediatamente. Sin medias tintas.

  15. El príncipe mono Says:

    Discrepo:

    También podemos considerar la falda un elemento discriminatorio, machista, etc… ya que durante años, las niñas estubieron obligadas a llevarlas en las escuelas como uniforme obligatorio. ¿Debimos entonces prohibir la falda para luchar contra el símbolo de imposición machista?

    No todo puede quedar supeditado al interés superior de la mayoría, por muy progresista e integrador que parezca. Las minorías tienen derechos, no pueden ser homgeneizadas por la tecnocracia, corremos el riesgo de diluir al individuo y convertirlo en un producto, lejos de la condición de ciudadanía y llevnadolo a un mero actor que configure un estado todopoderoso (sería una nueva religión: la legislación).

    La libertad de culto queda recogida en la C. E.. A pesar de conincidir en que no hay elección libre en cuanto a religión ¿debemos suprimir todo aquel símbolo o manifestación de la religión fuera de la iglesia, el domicilio particular o la mezquita? ¿Debemos proponer dos ordenamientos civiles, uno para la vida privada y otor para los lugares público?

  16. Sera Sánchez Says:

    Si la falda fuese un elemento claramente discriminatorio contra la mujer (que no lo es, vamos, estarás de acuerdo ¿no?) habría que prohibirla en la escuela. Claro. Si . Sin ninguna duda.

    No es una cuestión de mayorias o minorias. Las leyes se hacen para proteger, bàsicamente, los derechos individuales. Ninguna costumbre de una minoria o una mayoria, tanto da, puede ir en contra de un derecho humano reconocido.
    Está claro que estoy hablando en general. La cuestión, repito, es dilucidar, si el hiyab es un símbolo discriminatorio contra la mujer. Pero si lo fuera, habría que prohibirlo, sin dudar, en los espacios públicos. Seria una manera de proteger, no a las minorias ni a las mayorias , sino a la persona individual (en este caso a la mujer).

    Evidentemente que hay, y tiene que haberlas, diferencias en el espacio público y privado. Los espacios públicos se definen, entre otras cosas, en que son espacios más normativizados. Vuelvo a un ejemplo simple para que se me entienda: uno puede ir por su casa en gallumbos (calzoncillos) si le da la gana, pero estaremos de acuerdo a que no puede ir a la escuela o al trabajo ¿no?.
    De igual manera, y al contrario: si las normas que rigen un espacio público se aplicaran a la vida privada, como pasa en cualquier sistema totalitario, ( Orwell, 1984) la vida seria insoportable. Es decir, sí, tiene que haber diferencias. Evidentemente.

    Vuelvo a insistir: para los espacios privados, la máxima libertad, siempre que no vayan en contra de la ley.
    Para los espacios públicos: las mínimas normas y prohibiciones, para garantizar los derechos individuales.

  17. lucce Says:

    Vuelvo por aquí tras más de 15 comentarios en torno a este interesantísimo asunto. La verdad es que poco más me queda por añadir sobre la polémica del hiyab. Coincido prácticamente en todo lo que ha dicho Sera Sánchez.
    El peso yo lo encuentro en la calidad laica de este estado y en el carácter público de la educació, la cual también quiero entender como laica.
    También creo que lo que hay que diucidar es si entendemos el hiyab como eleemnto discriminador a la mujer. Y, a partir de ahí, ya no sé si se ha de prohibir o no, pero si que me haría la pregunta: ¿por qué hay que defender la portabilidad del hiyab?, ¿porque siempre ha sido así? Y en ese caso pondría otro símil: en Euskadi, que es de donde provengo, todos los años hay una gran polémica en torno a la celebración de los alardes de Irún y Hondarribia. La polémica es porque las mujeres queiren participar y los tradicionalistas del alarde les niegan este derecho. ¿Por qué?, ¿porque, según ellos, siempre ha sido asi?
    No sé, sigo creyendo que es un tema muy complicado, y que, en el caso de la niña que quiere llevarlo al colegio, mientras se aclara, esta chavala ha de ir, con hiyab o sin hiyab, porque, también es cierto, que está en juego, el derecho a la educación de esta menor.
    Bueno, creo que no he aportado nada nuevo, por lo que, paar empezar, pido perdón por la txapa.
    Un saludo a todos!!

  18. el encapuchado naranja Says:

    Sera, cuando digo que con la prohibición del hiyab se consigue el efecto contrario es por lo siguiente: al prohibir ese símbolo, con el argumento de que es un elemento discriminatorio de la mujer, la persona que lo usa y no lo percibe como tal se radicalizará en su posición y verá la prohibición como una imposición externa contra su cultura y no contra el hecho de que sea un elemento discriminatorio.

    Como bien dice Lucce, en Irún y Hondarribia hay movimientos DE MUJERES que pretenden cambiar la tradición. ¡Estupendo! Apoyémoslas, defendamos sus derechos, que no se sientan solas. De igual modo me posicionaré si una chica decide no llevar el hiyab contra los designios de su familia, la apoyaré, defenderé su derecho a elegir, pero porque ha sido ella quien está en contra de usarlo.

    Con la prohibición creo que lo único que conseguimos es que las mujeres no se cuestionen el por qué del velo, sino que insistan en su uso por defender su identidad ante una cultura que pretende asimilarles y no integrarles en su sociedad.

  19. Sera Sánchez Says:

    Bueno, creo que estamos rizando el rizo.

    Creo que volvemos una y otra vez sobre los mismos argumentos (y aquí me incluyo) y eso quiere decir que tenemos puntos de vista diferentes en este tema. No nos pondremos de acuerdo y supongo que tampoco es necesario.

    Tu dices: “al prohibir ese símbolo “(luego estamos de acuerdo en que no es una simple prenda de vestir, osea , que simboliza algo)
    “con el argumento de que es un elemento discriminatorio de la mujer” (¿,pero, es un argumento verdadero o falso?poprque aquí está el quid de la cuestión y, si lo fuera, discriminatorio, quiero decir, yo defiendo que se tendría que prohibir. Lo vengo defendiendo desde mi primera intervención.)

    “(…)… verá la prohibición como una imposición externa contra su cultura” (si, quizás esa persona lo vea así, pero estarás de acuerdo en que no es un argumento suficiente para mantener una discriminación. Si es que lo es. Primero porque no es ninguna imposición externa, dado que esa persona se encuentra en un pais con una constitución y unas leyes que no pueden ser externas a ella y que está obligada a cumplir. Segundo porque, repito argumentaciones pasadas, las leyes han de defender los derechos individuales. También, por tanto, nos han de defender de la cultura, cuando haga falta. Es decir, las leyes tienen que ir, a veces, contra la cultura. Uno de los problemas, y no me lo he inventado yo, es que en el nombre de la cultura, de aquí o foranea, se permiten muchas barbaridades.

  20. el príncipe mono Says:

    Coincido con Sera, no nos pondremos de acuerdo y quiero concluir.

    La única opción que hemos dejado a la chica es aceptar una imposición u otra (la de su família o la del estado). Nadie le ha preguntado. Si le preguntamos y dice que lo llega porque quiere y nadie le obliga, escucharemos argumentos que diran “es porque se lo han impuesto de pequeña y no piensa con libertad”.

    Luchemos contra el sexismo, el edismo (discriminación por edad) y el DESPOTISMO (todo para loa chica, pero sin la chica). La chica debe poder elegir. Escuché el argumento de unas mujeres Iraníes: en Irán no llevávamos hiyab porque nos oblogaban a llevarlo, en Francia llevábamos hiyab porque nos oblogaban a no llevarlo.

    Creo que debemos luchar para que la chica lleve el hiyab y se revele contra el sexismo. En España, las mujeres siguen cobrando menos que los hombres, tienen menos oprtunidades y baten récords por ser víctimas del maltrato machista. No somos la panecea ni somos un estado autoritario, pero no estamos tan lejos de otras realidades de nuestro planeta. Y no quiero decir con esto que debamos relativizar, de ninguna manera.

    Vamos a acabar por legislar el color de las ropas con que visten las niñas. El intervencionismo total no es la solución.

  21. Sera Sánchez Says:

    Yo también quiero concluir, pero no me dejas, jajajaj.
    Es una broma.

    Sólo tres últimas reflexiones.

    1.)Creo que no hemos ido al fondo de la cuestión: es el hiyab un simbolo de discriminación de la mujer, ¿si, o no?. Para mi es lo único importante y definitivo en este tema.

    2.)Somos educadores y la educación, entre otras cosas, necesita de límites, normas, etc. que se han de imponer, claro. Obvio. Los educadores lo hacemos constantemente y si de algo adolece la educación de hoy en dia es de demasiado laisser faire. ¿O empezamos a preguntar a los niños si quieren o no ir a la escuela, por poner un ejemplo?.

    Por otra parte te has olvidado de la mujeres, chicas, niñas, etc. que quieren que se prohiba el hiyab, porque quieren que una ley les proteja de su cultura y/o de su família. Quiero decir, que si hablamos de derechos, hablemos de todos los derechos y de todas las mujeres, no sólo de las mujeres que quieran seguir las tradiciones musulmanas.
    Porque a mi también me gusta pensar en aquella joven marroquí que le gustaría quitarse el hyab en la escuela y no puede porque la família le obliga. Y conozco casos, te lo aseguro.

    Y volvemos a lo mismo: no estamos hablando de ir en contra de una religión, sino de espacios públicos y laicos, en un estado de derecho.

    Por cierto, si me das a elegir entre la imposición de un Estado de derecho, democrático, o la imposición de una família o cultura no tengo dudas: que me apliquen la del Estado, por supuesto!!! la otra es dejarme abandonado a mi suerte, a la suerte del azar o la superstición

  22. el encapuchado naranja Says:

    A modo de conclusión, pues, intentaré también cerrar, en la medida de lo posible, lo que ha sido el post más comentado del año y pico de vida de este blog.

    Sera, mi opinión es que el hiyab por sí mismo no es un elemento de discriminación.

    El resto de mi argumentación reposa en los anteriores comentarios :) Y me vuelvo a los orígenes de la discusión: la madre marroquí que hablaba de como su hija española se veía discriminada laboralmente por el hecho de usar el hiyab. Para mi eso si es discriminación, como la que viví el otro día en el Mercadona cuando le pidieron a un hombre con “malas pintas” que dejara la mochila en la caja mientras que ni mi (que no soy precísamente el que lleva mejores pintas del mundo) ni a dos o tres personas que habían en mi cola nos habían pedido lo mismo. Es decir, juzgar a una persona por su atuendo o vestimenta y exigirle el cumplimiento de unas normas u otras por dicha condición.

    Por cierto, en lo del Mercadona, cuando me quejé a la cajera por lo ocurrido no se atrevió a darme la razón por la que paró a ese chico y al resto no, simplemente que al resto “no nos había visto”.

    En cuanto a El Príncipe Mono, comparto que la opinión del menor debe ser tenida en cuenta, pero también es cierto que cada vez estoy más convencido, como ha explicado Sera, que los límites los marca el adulto y que no todo debe dejarse al albedrío del menor. En ese sentido comparto en gran medida lo que comenta el juez en el vídeo que posteé hace unas semanas. Con diálogo y talante debemos dar a entender que hay cuestiones innegociables, básicas para la convivencia, que o se respetan, o se respetan. No digo que pienses lo contrario, pero simplemente, aclarar que en el “edismo” que comentas tiene que tenerse en cuenta que el menor está bajo nuestra tutela en el sentido más amplio de la palabra.

    Gracias a ambos por este interesante diálogo, aunque seamos todos algo cabezotas e insistamos a veces en lo mismo.

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