El día 1 de enero no existe

Pues eso.

Ni cuando pasaba las noches del 31 con Martes y Trece, Sabrina y el Guiñol (o los Muñegotes). Ni siquiera después, cuando me disfrazaba de pingüino para ir a fiestas de barra libre dónde por el módico precio de 1000 duros nadie te pedía el carnet de identidad. Menos aún cuando empezamos a organizar alternativas lúdico-frikis, o íbamos a fiestas privadas dónde no te exigían el ir de pingüino, pero ya que te lo habías comprado lo aprovechabas. Después llegó el momento en que cada noviembre empezábamos a organizar la fiesta que nunca llegamos a organizar y por lo que al final elegíamos la fiesta de algún conocido que a 31 de diciembre aún pudiera hacernos hueco. Ayer fue un comienzo, medio-organizamos nosotros la fiesta (a última hora) y no salió nada mal. Y lo mejor de todo, avalé mi teoría de que el día 1 de enero no existe.

Lo que es el día no existe, a lo más, la noche y parte de la mañana. Porque eso sí, hay una constante cada año que es ese rayo de sol que te apunta directa e intransigentemente a la cara cuando haces cola para comprar unos churros que no te apetece comer. Es parte de los muchos rituales de fin de año, algo como lo de las uvas. Hay que comprar churros, para alegría de los churreros que cantan y silban felices en su Agosto Navideño ante la jauría de pingüinos y doncellas de brevísimas faldas y agujereadas medias. Lo mejor es que después de la cola y los agudos comentarios a las ebrias señoritas que olvidaron el glamour de la medianoche en alguna botella de ginebra, a uno le entran ganas hasta de comerse los churros. Y saluda al nuevo año con resaca, ojos entrecerrados y chocolate en los pantalones.

Llegado a casa con 2 euros de churros que tampoco nadie comerá pero que le hacen quedar a uno como un señor sólo queda encontrar la cama y cerrar los ojos con la felicidad de saber que eres uno de los pocos que saben ese gran secreto: el día 1 de enero no existe.

2 Responses to “El día 1 de enero no existe”

  1. sergio Says:

    Después de descubrir los no-lugares, este blog puede atribuirse el descubrimiento (o la difusión) de los no-días,… cualquier día nos sorprendes y con que “el encapuchado” es un no-blog…

    Por cierto… otros no-días célebres son el martes de Carnaval y el sábado de Piñata. Al menos en mi almanaque particular. Alguno más seguro que se puede descubrir por ahí.

  2. Barraquito.net » Arrancando 2007 Says:

    [...] Lo malo de los no-días es que, a parte de durar poco si duran, son días en los que apetece poca cosa. Este es el primer post del año pero no me apetece ni quiero cargarlo de grandes propósitos ni de nobles objetivos para este año que entra. Va a ser como mi no-día, escueto, pasará desapercibido. Simplemente que quede constancia de que estoy por aquí el primer día del año. Por cierto, feliz año nuevo. [...]

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