Día 6. Lecce – Otranto – Gagliano del Capo

Teníamos idea de quedarnos dos días en Puglia y salir el tercero hacia Grecia, así que decidimos quedarnos otro día más en Lecce como campamento base y seguir con nuestras excursiones por el Salento. Así que nos fuimos con los amiguetes de Ferrovie del Sud Est hacia Otranto, haciendo trasbordo en Maglie, centro neurálgico de la península, como el día anterior. Sorprendentemente esta gente era de puntualidad alemana y uno podía organizarse perfectamente con los horarios que daban en la estación.
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Así eran los trenecitos de la FSE

Otranto es el puerto más oriental de Italia y destaca por su impresionante bastión aragonés, las callejuelas empinadas, los ruidosos grupos de escolares que fagocitan la tranquilidad que se le debe suponer en su ausencia y las bellas y voluptuosas “profesorese” que los acompañan.

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Otranto

Bueno, también tiene iglesias, una catedral y museos, pero nosotros somos así que nos entran ganas de tomar el capuccino o tostarnos al sol meridional en los horarios para turistas y nos viene el afán aventurero cuando las buenas gentes se van a comer y cierran las atracciones para turistas. Pese a todo disfrutamos de la agradable ciudad, subimos a lo alto del bastión y echamos de menos un climatólogo en el grupo que nos explicara qué coño estaba pasando delante nuestro…

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…Pasó de largo y sólo nos dejó una ligera brisa…

Por la tarde nos animamos a continuar de travesía hacia el sur y llegar al cabo de Santa María de Leuca, el punto más al sur de la Península. Así que de nuevo a Maglie, pasando por Poggiardo. Imagínense, conoces a uno y… ¿tú de dónde eres? ¿Yo? De Poggiardo (pronunciación a medio camino entre pollardo y pochardo). Pobre gente.

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El Capo Stazione de Poggiardo haciendo su duro trabajo

El caso es que la última estación supuestamente nos dejaba en un pueblo a sólo dos kilómetros de Santa María de Leuca, y ¿qué son dos kilómetros para nosotros? Naaaa… Allí llegamos, bien gallardos, a San Gagliano del Capo y cuando preguntamos al siempre simpático “Capo Stazione” de las FSE por la dirección hacia Leuca nos mira como diciendo: “Animalitos de dios…”. Está a siete kilómetros, y la última guagua salió hace media hora. Además, después no hay forma para regresar y coger el último tren. Cojonudo. ¿Y cuando sale el próximo tren hacia Lecce? Dentro de un par de horas. Olía a no-lugar. Del bueno, además. Pero no nos rendimos, aún no. Estamos en un recóndito pueblo en la punta sur de Italia, ningún otro sitio mejor para encontrar gente auténtica, cultura auténtica…

Dicho de otro modo. Pasamos dos horas en la Puglia profunda, caminando por calles polvorientas, feas, con casas desvencijadas, sin ningún tipo de estilo, bloque sobre bloque, carteles electorales a medio arrancar… Un no-lugar que se extendía varios kilómetros alrededor de la estación, de vez en cuando algún niño triste se asomaba a una ventana o cruzaba la calle para desaparecer y no podías evitar pensar en la pesadilla que podía suponer para alguien con inquietudes vivir en un sitio así. Al final encontramos el “centro” del pueblo, con un bar, en el que hicimos algo de tiempo. Compramos un helado, el periódico “il manifesto” y nos regresamos a Lecce, maldiciendo a San Gagliano del Capo.

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Y ni siquiera esta foto es de San Gagliano del Capo, sino de Otranto

Ya en Lecce aprovechamos para ver sus monumentos y edificios más importantes con la iluminación nocturna, muy guapa. Habíamos quedado con Daria y Andrea, dos amigos de Tià , que conoció casualmente un año antes en el restaurante en el que comimos en Roma. Comimos con la parejita una buena pizza pugliese, probamos el delicioso nocciolino (copa de helado de avellana con un café expresso por encima) y nos fuimos de bares baratos. Estuvimos charlando un buen rato y nos contaban sobre la precariedad del trabajo en Puglia… Andrea de su propia experiencia, camarero sin un solo día libre a la semana, cobrando una mierda de sueldo y por supuesto, sin contrato. Y el que estudia tampoco lo tiene fácil si quiere ganarse la vida en su ciudad, el eterno dilema norte-sur de Italia que parece lejos de solucionarse.

Tras hablar con muchos italianos y recorrer el país he podido observar que la diferencia de nivel de vida y servicios entre una región rica y una pobre es mucho más notable que lo que uno puede ver en España. Realmente el sur está jodido, las posibilidades para los jóvenes son bastante pocas, y el poder de la Cosa Nostra, ‘Ndrangheta, Sacra Corona Unita o Camorra es mucho mayor del que uno pueda creer, condenando en muchas ocasiones las oportunidades de desarrollo. Y pese a todo, la mayor parte de la gente del “Mezzogiorno” sigue siendo fantástica, no pierde el sentido del humor ni el de la hospitalidad, cosa que uno echa bastante en falta en el norte. En eso estaba yo pensando antes de conciliar el sueño y prepararme para mi último día en Italia…

2 Responses to “Día 6. Lecce – Otranto – Gagliano del Capo”

  1. el en capuchado naranja Says:

    mi vis nono nacio en san donato lecce su mama lo puso en un barco que venia america por avia en pesado una guerra yse llevan para defender su patria a los varones de la familia era muy joven 14 o 15 edad que el tenia si empre recordo su pueblo y su familia nunca su pimo nada de los italiano que estan en san donato hara con interne yo busco su pueblo
    y su gente y sus costumbres el era muy viejito cuando murio tenia solomente su familia que avia formado en tucuman siempre dijo que el era eel mas chico de la familia y hora me ha legro cuando vi sus fotos en internet de lecce y habla el vis nono que el mar era verde donde el vivia
    si tenes mas fotos de lecce o de san donato me la podrian mandar por intenet es una cuenta pendiente que tengo con la familia del vis nomo

  2. el encapuchado naranja Says:

    Hola!

    La verdad es que no tengo demasiadas fotos de Lecce, pero puedes echar un vistazo aquí con las que saqué durante mi último viaje. Fotos

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