Día 4. “Primo Maggio†2006. Roma
El día no podía comenzar mejor. Un sms de Diana nos invitaba a ir a comer a su piso y Cecilia, que se había encargado de la cocina se ofrecía a recogernos con la Twingo más intrépida de Roma. Nada más subirnos, cual perros de Paulov comenzamos a salivar ante el olor a ragú (lo que nosotros llamamos boloñesa) que se había adueñado del coche… Sin duda, algún día Cecilia se convertirá en una “vera mamma italianaâ€. Este país aún no está del todo perdido.
Llegamos a casa de Diana, a su “pequeño†ático sin T.V. pero con una terraza desde la que se podían ver los edificios colindantes, de tipo fascista, con sus inscripciones similares a nuestro característico yugo con las flechas. “Segundo Imperio†y todas las megalomanías habituales de Mussolini y adeptos (gran mérito, la expoliación de Somalia, Eritrea y Etiopía…). Vegetamos un poco al sol mientras Alessandra, Diana y Cecilia se turnaban en la cocina, en charlar con nosotros y en repetirnos mil veces que ni se nos ocurriera intentar echarles una mano, como mucho abrir el vino. Un rato después, llegó la exquisita pasta al ragú recién horneada, acompañada de ensalada (que los italianos suelen tomar después) y una macedonia de frutas de postre. Posiblemente este fue el primer momento del viaje en que se me escapó la expresión que luego se convirtió en coletilla: “Estamos como queremos…â€.
Alessandra, Cecilia, Diana, Llorenç y TiÃ
La idea desde un principio era ir al concierto del Primo Maggio, que se celebra cada año en la Piazza di San Giovanni. El concierto dura desde primera hora de la tarde hasta entrada la madrugada y lo organizan los sindicatos. Allí se junta un montón de gente de toda Italia, desde adolescentes a temerarios padres con sus bebés, pasando por nostálgicos ex-partisanos e italianos insufribles de esos que no se quitan las gafas de sol ni en el metro y que se creen tan especialmente guapos y divertidos que todas las mujeres a su alrededor se mueren de ganas por reír sus improperios. También son especialmente agresivos si alguien intenta cortarle un poco las alas, vamos, el hijo que toda persona querría tener. En fin, allá fuimos, y nos encontramos la plaza rebosante de gente, mientras en el escenario cantaban viejas glorias de la música pop, rock y de cantautor desenterradas para la ocasión. Entre actuación y actuación algunos humoristas de la tele se bacilaban de Berlusconi y se celebraba con sutil ironía la derrota de la Casa delle Libertà mientras banderas de la “Paceâ€, de Cerdeña, Sicilia, del Che, incluso una pirata ondeaban en la plaza. También hubo tiempo para el ska y reggae de calidad y algo de música étnica. Con gran dificultad, ya que la aglomeración de gente era increíble conseguí dar con Luca, novio de Martina y presente y futuro filósofo que el año anterior había sido amigo y confesor de mis pequeñas dificultades para convivir con cuatro italianas.
Aspecto del concierto
Otro punto de vista de Roma
Poco antes de medianoche dejamos muy a nuestro pesar el concierto y nos despedimos de las chicas para regresar a Termini y disponernos a comprar los billetes para salir esa misma noche hacia Puglia. Claro. Excelente idea. Habíamos olvidado que millones de “pugliesi†habían llegado por la mañana para asistir al concierto y que tenían exactamente el mismo plan que nosotros para regresar a sus casas a pasar la resaca. Mientras Tià y Llorenç volvían a casa a recoger todo y dejar las pertinentes notas de agradecimiento a nuestros virtuales anfitriones fui a Termini a ver qué se podía hacer. Hubo suerte. Se ve que Trenitalia ya tiene bastante experiencia en lo que a primeros de mayo se refiere y había ampliado el servicio para Lecce, con otro tren nocturno que saldría un poco más tarde desde Roma Tiburtina, a tiro de metro si no se nos hacía demasiado tarde.
Y así fue como un poco más tarde estábamos corriendo por los túneles de la Metropolitana acompañados de Ester, una valenciana que hizo el erasmus con nosotros y decidió volver al año siguiente a hacer de au pair cuidando al nieto de un antiguo primer ministro italiano, viviendo con bastante comodidad en Via del Corso. Había tenido el detalle venir a saludarnos después de su trabajo, y llegó jadeando y maldiciendo las inexistentes guaguas nocturnas romanas. Cuando llegamos a Tiburtina, corriendo como de costumbre, aún no sabíamos lo que nos esperaba en un tren lleno de quinceañeros puglieses… Pero claro, eso ya fue otro día.



Junio 16th, 2006 at 16:21
uff, que emocion por ser el primero a ponerte un comentario! pero tambien podre’ llevarme el merito de contribuir a la vida comunitaria de este blog… bueno, que? que me sale un gran nostalgia por mil recuerdos de erasmus, de viajes, de casa…
tengo la impresion de conocer muchos de los personajes de esos primeros dias, y algunos incluso bastante bien como poder compartir con ellos la cama o simplemente el appellido…
by the way, el cuento comienzo’, ahora solo nos queda esperar los proximos pasos con impaciencia, aqui estamos!
un abrazo, desde un fratellino perdido por londres
Junio 16th, 2006 at 16:22
ah, casi se me olvidava…
La ensalada se toma DESPUES del primo! Sanas costumbres alimentarias…
Junio 16th, 2006 at 16:42
Bienvenido!!
¡El primer comentario tenía premio! Un programa de entrenamiento completo durante dos años para convertirse en el infatigable compañero de aventuras del Encapuchado Naranja… Vamos, como un Robin para Batman, un Bud Spencer para Terence Hill o un Acebes para Rajoy.
Enero 2nd, 2007 at 15:46
[...] – Roma. Ma quanto sei bella!! Un feliz retorno en pleno primero de mayo, día de gran concierto y maravillosos reencuentros. [...]