Día 11. Atenas.

Esta vez elegimos mejor el lugar dónde desayunarnos. Se trata de un tipo de cafetería bastante típica en Atenas que muestra en una vitrina todos los ingredientes con los que te puedes hacer un bocadillo y tú eliges. Señalando y con muchos paracaló, paracaló (por favor) uno consigue más o menos comerse lo que quiere. Para beber, un Nescafé en vaso de plástico grande que te preparan en una batidora, preguntándote antes la cantidad de azúcar que quieres (el expreso a parte de estar por las nubes no se ve demasiado en Grecia).

Bajo un solajero impresionante (como diría Manolo Viera, humorista canarión: sol constante e intenso) con valentía y decisión nos dio por subir hasta el Monte Licabeto. A mayor altura que la Acrópolis, desde allí las vistas de Atenas y el Egeo son aún más impresionantes. Eso y todo pese a la nube radiactiva de polución que nos hizo pensar que si un pulmón ya nos lo habíamos dejado en la subida, al otro no le quedaría mucho de vida si nos quedáramos mucho más tiempo en la ciudad.

Vuelta a Europa en 40 días-71

La Acrópolis desde el Monte Licabeto

De regreso nos dimos un paseo por el centro, pasando ante tres edificios impresionantes de aspecto clásico: la universidad de Atenas, la Biblioteca y otro más que ya no recuerdo. La cantidad de tráfico, ruido y caos empañaba en cierto modo las bellezas de la ciudad, a lo que se suma el detestable, irritante y omnipresente sonido de los imanes de los cojones con el que los chinos han decidido poner a prueba la tolerancia, paciencia y cordura de los habitantes de las urbes europeas.

Vuelta a Europa en 40 días-73

Universidad de Atenas

Vuelta a Europa en 40 días-74

Reflejo del Monte Licabeto

A modo de agradecimiento a nuestros sacrificados anfitriones habíamos decidido cocinar para ellos. Así que con mucha paciencia, parakalós, evgaristós, y una nueva bancarrota del fondo común nos aprovisionamos de los ingredientes necesarios en un supermercado. Unas buenas chuletas al ajo y perejil, papas con mojo, ensalada, pan con tomate y nuestras últimas existencias de jamón serrano, todo ello remojado en cerveza local.

Vuelta a Europa en 40 días-76

Lygia, el Moretti y su amigo Dimitris disfrutaron de lo lindo de las viandas, mientras charlábamos de nuestros planes para los siguientes días. Dimitris resultó ser cretense, y mientras discutíamos de nuevo que 4 días no era suficiente para recorrer la isla, hizo una llamada telefónica y tan tranquilo nos suelta: “Bueno, ya está arreglado. Un amigo mío les hospedará cuando lleguen a Creta”. Y punto. Pues vale, evgaristó, y requeteevgaristó, y muchos thank you y por favor, Moretti, dile que gracias y que se venga a España cuando quiera. Y nosotros que aún ni nos habíamos aprendido el nombre de este tipo…

De camino al Museo Nacional de Arqueología Tià y yo nos seguíamos preguntando: ¿Cómo estamos? Como queremos… Aún flipando de la hospitalidad de nuestros anfitriones griegos recorrimos decenas de salas repletas de arqueología de todas las etapas de la cultura helénica, disfrutando que los estudiantes de la Unión Europea no pagan un duro en los museos nacionales. Ah, Europa…

Vuelta a Europa en 40 días-77

Regresamos entonces al barrio de Exarhia, dónde habíamos quedado con la tropa para tomarnos un inocente frappé antes de recogernos y descansar para nuestra madrugadora salida al Peloponeso. Como de costumbre, no fue posible. El frappé, por cierto, es una especie de batido de café y leche que se sirve frío y que tiene un aspecto muy apetitoso bajo el calor ateniense. Visto lo bueno que estaba, Fuyumi nos apuntó como pedirlo a nuestro gusto: “ena frappé me gala metrio glicó” (un frappé con leche y medio de azúcar). Allí, por casualidad nos encontramos con una soriana que conocía de algo a Fuyumi que se nos unió hasta que el Moretti y Dimitris nos secuestraron con la excusa de que no podíamos irnos de Atenas sin conocer de verdad la noche ateniense.

Vuelta a Europa en 40 días-78

Risas, frappè y el Moretti

Vuelta a Europa en 40 días-80

Dimitris, Tià y Fuyumi

Tras cruzar a pie y medio acojonados algunos de los barrios más chungos del centro llegamos a la zona de bares de Thisio, con vistas a la imponente Acrópolis iluminada. Allí se juntan cientos de esas terrazas en las que los atenienses beben y charlan hasta que les venga en gana y los camareros nunca saben a qué hora podrán volver a casa. En una de ellas a Dimitris le pareció que era el momento de iniciarnos en el rakí: una poderosa bebida tipo orujo que se suele acompañar de tapas de comida griega, para que entre mejor. Al tercer o cuarto rakí Dimitris ya dudaba de nuestra idea de salir temprano al Peloponeso y empezó a compartir con nosotros algunas perlas de su sabiduría: “Dios oyó hacer planes a un hombre y se rió”, “yo si una noche no quiero beber, bebo cerveza”.

Vuelta a Europa en 40 días-83

Iamas! con los vasos de rakí “regalo” del Moretti

Muchos iamas! (¡salud!) más tarde regresábamos a pie tambaleante a casa, mientras yo me empeñaba en leer en voz alta cada cartel y letrero en griego, que poco a poco y rakí mediante, empezaba a parecer menos indescifrable. Cuando ya estábamos a punto de llegar nos tropezamos con Lygia y su amiga Nanna, que bebían ouzo en otra terraza y no nos quedó más remedio que quedarnos hasta más o menos la hora que habíamos previsto coger la guagua hacia el Peloponeso. De aquella parte de la noche queda constancia en mi diario que hubo una clase de griego de supervivencia: malaka (cabrón), ai gamisu (a tomar por culo), gamato (de puta madre), ise orea (eres guapa) y algunas de las habituales perlas españolas de Lygia: “uno, dos, tres, cuatro, cinco, sexo”, “quiero zuparte la poja”, etc.

Aún hubo tiempo al llegar al piso de tener una conversación con Nanna sobre cine y las Islas Griegas (se empeñaba en que fuéramos a la isla de su familia pese a que nos quedaba fuera de la ruta y nos ofrecía incluso las llaves de su casa). Al amanecer, y antes de caer muertos, el Moretti nos dio una clase magistral sobre la mujer griega y los sufrimientos y satisfacciones de quien como él, había caído bajo las redes de una de ellas.

3 Responses to “Día 11. Atenas.”

  1. Victoria Says:

    Ah… frappes! How I miss those. I bought Heather a bunch of Instant Nescafe frappes (have you seen those? Do you know what I’m talking about?) for her birthday, and I can’t waaait to taste them again!

  2. Victoria Says:

    PS: The pictures are great! Iamas!

  3. el encapuchado naranja Says:

    I never saw how do they prepare them, and I didn’t see that bunchs in any supermarket neither. But now I’d like to have some of them or try to do something similar by myself using REAL and tasty cafe instead of nescafé (I’m weak to do boicot to Coca Cola but I’m strong enough to boicot some Nestlé products…).

    Iamas! (soon I’m afraid I’ll have to speak about you…)

    Ps: Happy birthday for Heather, what’s about her?

Deja un comentario