Artículos de la categoría 'Sevilla'

Banco del Tiempo

Jueves, Mayo 31st, 2007

Acabo de llegar de una reunión informativa sobre una nueva iniciativa que está impulsando El Ecolocal (aún no tienen web), aquí en Sevilla. Se trata de un Banco del Tiempo, un lugar en el que cualquier persona puede ofrecer y solicitar servicios usando como moneda de cambio uno de nuestros más valiosos recursos: el tiempo.

Quieres poner una estantería en tu habitación pero lo más cerca que has estado de un taladro fue cuando te perdiste en la sección de Bricolaje del Carrefour buscando huevos… quizás alguien del Banco de Tiempo esté dispuesto a prestarte ese servicio. A cambio, tu puedes ofrecer tu magistral habilidad para enseñar a crear carpetas en el Windows, arreglar bicis o preparar esas maravillosas papas arrugás a cualquier otra persona del banco que a su vez prestará sus servicios a otra persona.

La idea es compartir nuestros saberes y habilidades, rentabilizar nuestro tiempo y ofrecer y recibir sin que tenga por qué intervenir el dinero. En la reunión éramos bastante gente, y mucha más que ya se ha puesto en contacto con la gente del Ecolocal, el asunto promete ser interesante. Quizás al fin consiga que alguien me corte el pelo, me haga una trenza de cuero o me enseñe francés… Yo me ofrezco a enseñar los pasos básicos para hacer un blog, enseñar algún idioma o fundar el club de fans de algún grupo incipiente de Flamenco-Pop.

Y si me sobra algún bono de tiempo tal vez me permita el gustazo de solicitar un masaje o una sesión de acupuntura…

Los interesados:

Banco del Tiempo de “El Ecolocal”

  • Jesús del Gran Poder 110, 41002 Sevilla
  • bdtecolocal arroba gmail punto com
  • 954 90 08 58
  • 658 76 64 70

2 meses después (II)

Miércoles, Mayo 16th, 2007

Pero no sólo me he dedicado a mirar a través de mis ventanas… Pude flipar con las niñas, jóvenes y mujeres de mantilla y peineta negra de riguroso luto que el Jueves Santo paseaban dignamente rumbo a las mil y una iglesias de Sevilla. Por la Feria me deleité a partes iguales con la frescura del rebujito, el arte de las mujeres que se visten de gitana para la ocasión y la amabilidad de alguno de mis anfitriones para conseguir entrar en las casetas privadas y vivir con intensidad el espíritu de la fiesta.

Día sí, día también el Sevilla celebra algún triunfo y media ciudad vibra y toca pitas a mansalva al tiempo que la otra mitad aguanta el tipo como puede en la tertulia del desayuno (manque pierda). Desayuno de tostá con aceite y tomate, que no falte. Por cierto, el Sevilla acaba de ganar la UEFA, esta noche será difícil conciliar el sueño.
Disfruto de los carriles bici que comienzan a aparecer por toda la ciudad, aunque intento no ser muy talibán con las viejitas, pese a que los ciclistas hemos entrado en directa competición con los taxistas a ver quién tiene más “mala follá” y se cree más dueño de su parcela de asfalto.

No es raro ir por la calle y escuchar a alguien cantando, a viva voz, con alegría y desparpajo, por el simple placer de cantar. Es algo que siempre me arranca una sonrisa y que me hace pensar en lo diferente que es esta ciudad de Barcelona en tantos aspectos.

Huí un fin de semana a Granada, y me quedé prendado de aquella ciudad, o quizás de los recuerdos que me trajo de aquel año “que viví peligrosamente” en Salamanca. Sea como fuere, me costó mucho el retorno a la Sevilla castiza, folklórica y aristocrática tras la experiencia multicultural granaína.

Al regreso vine convencido de que quiero comprarme una furgo de segunda mano, y conocer Andalucía, Portugal, y lo que haga falta. Se aceptan ofertas, consejos y donaciones a fondo perdido.

He visto a Kiko Veneno, al friky de “cuñao”, a uno de los Morancos y a un húngaro muy simpático con el que estuve hablando de bicis una hora. ¿Y qué tiene que ver el húngaro con los otros tres? Pues nada, pero el encuentro fue mucho más interesante.

Acabo de darme un paseo por la Alameda de Hércules, y he vivido en 15 minutos 3 topicazos de España: toros, flamenco y sevillanas, en una fiesta popular de alguna asociación de vecinos del barrio. Mientras sonaba “Sevilla tiene una cosa, que sólo tiene Sevilla” al ritmo de las castañuelas, una neozelandesa con acento mexicano me preguntó qué era aquello y por un momento me pareció qué yo estaba tan perdido como ella. No se me ocurrió otra cosa que decirle: “Pues Sevilla, niña, Sevilla”.

Estoy contento…

Lunes, Abril 16th, 2007

Acabo de regresar de la última reunión antes del gran acto central de la Campaña Mundial por la Educación. Un montón de ONG’s para el Desarrollo nos hemos puesto de acuerdo en organizar un acto en todo el mundo, y en particular en Sevilla, para reclamar medidas urgentes para garantizar el acceso a una educación de calidad en todo el mundo.

Me gustan mis compañeros de viaje, me gusta lo que estamos haciendo.

Espero poder tener algo más de tiempo para contarlo por aquí.

Situaciones surrealistas

Miércoles, Abril 4th, 2007

Mi nueva habitación a parte de estar pintada de lila y decorada con unas horribles cortinas verdes con florecitas que esconden una caja fuerte inservible, tiene un bonito balcón.

Mañana es la “Madrugá”, y por delante de mi balcón pasará La Macarena.

Mañana, Jueves Santo, el suegro de mi casero, al que según este le quedan “dos primaveras”, viene a hospedarse en mi habitación. Él es muy devoto, y siempre ha visto el paso desde el balcón de un pisito de aquí cerca “que ya no tenemos”. Vendrá acompañado de su hija, mi casera, y claro, aprovechando, vendrán unos cuantos familiares más.

Mañana estoy “invitado” a ver pasar la Macarena… en mi balcón… pero no podré dormir en mi habitación.

Mi casero me pidió “el favor” antes de que me aceptara en el piso, tras haberme recordado que habían más personas esperando a que yo me decidiera. Me faltó tiempo para decirle que “por supuesto, eso es “sagrao”, qué problema voy a tener, dele usted mis más sinceros saludos a su suegro…”.

Mañana es la Madrugá, y más vale que me vaya buscando un plan B si no consigo huír precipitadamente de Sevilla en dirección a la frontera portuguesa.

Actualización: Necesito un plan B.

Penitencia

Martes, Abril 3rd, 2007

Semana Santa Sevilla 025

Llueve en Sevilla…

(Click en la foto para verla a la escala real. Petición de ayuda: Flickr tiene el tamaño 500×350 pero la columna de mi blog es de 450 por lo que me “achata” las fotos por los lados… ¿alguna solución sencilla sin cambiar el diseño del blog?)

¡Arreglado! Gracias, Lenko.

Otra mudanza, y van 10

Domingo, Abril 1st, 2007

Al fin. Después de tres semanas en las que no he dejado amigo/a con residencia en sevilla sin ocuparle la casa algunos días (y han sido unos cuantos, gracias mil a todos/as ellos/as), ya tengo mi propio piso. No puedo quejarme, cerca del centro, a un paso de la Alameda de Hércules, del trabajo y en unas condiciones bastante decentes. Para no fastidiar este mundo idílico mejor no comentaré el precio. También en Sevilla se sufre la especulación inmobiliaria.

El caso es que me he puesto a sacar cuentas y creo que esta es la 10ª mudanza desde que hace ya unos años dejé Tenerife para estudiar Educación Social en Las Palmas. En este tiempo he convivido con todo tipo de personas… vale la pena sacar las cuentas:

Un militar con una plantación de marihuana en su habitación y una relación de amor-odio inconfesable con el otro compañero de piso, un arquitecto gay. Era entrañable encontrar al militar fumándose porros con su amigo el policía nacional en el salón, ambos en uniforme. Dos ángeles, rubia y morena, una de Tenerife, la otra, iraní, pero de Cartagena. Una señora de 50 años que nos metía a su marido a escondidas por la noche en el piso, Virginie, la chica belga que nunca consiguió que pronunciara una sola vocal del francés y la salmantina cuyo novio nos arreglaba los enchufes entre comentario facha y chiste “salao”. Un tipo apodado “Pigtor” por lo guarro que era, que tenía un muerto en el congelador y afición la carne frita de caballo, con puertas abiertas, para que ambiente bien. Joe, autoproclamado “Soy el puto Yanki”, que me hizo entender mejor el pensamiento del ciudadano de a pie de los EE.UU. en plena invasión de Irak. Una educadora bisesuá, como ella misma decía. Una italiana con el nombre de mi madre, y la procendencia de mi apellido. Una japonesa que hacía el pollo al curry más delicioso del mundo, y que gritaba SUGOOOOOI cada vez que se emocionaba (unas 3 o 4 veces al minuto). Un japonés sacado de un dibujo manga, con peinados imposibles que cambiaban cada mañana. Una anarquista okupa que especulaba con el alquiler de mi habitación zulo, pagando yo más que ella por la 4ª parte de sus metros cuadrados. Tres lleidatanes, del comando independentista, que se encargaron de mi “integración lingüistica” y cultural, cada tarde, con el culebrón “El cor de la ciutat”. El antropólogo-gitano-guitarrista, una que andaba metida en una secta y que sufría cada vez que tenía relaciones sexuales porque contaminaba su alma y una simpática titiritera. Después llegaron cuatro italianas: la higienista, que limpiaba la lechuga con lejía y sufría de pensar en el sexo por todo lo que se suda. Su hermana la ingeniera, de perfil superlativo en nariz y pecho, sufriendo por haberse enamorado de un heavy con cadenas. La fan de Mussoloni, pese a todo dulzura y encanto, que se preocupaba maternalmente cada vez que me iba de manifestación “con todos esos comunistas que se comen a los niños”. Y la hippie, estudiosa del arte, la que no sabía cómo había ido a parar con aquellas tres y con quien junto a su novio proto-filósofo tuve tantas maravillosas conversaciones. Más tarde pensé que más valía malo conocido que bueno por conocer, y acabé con Mr. Barraquito, mejor amigo donde los haya, y el inefable gitano antropólogo. Y Max, un pakistaní al que nunca conocí, pero que siempre estuvo presente. Y en fin, ahora añado otros tantos a la lista, una chica de Manchester, un muchacho de San Fernando y dos conejos. Sí, dos conejos. Lo supe hoy. Supongo que darán que hablar.

Y parafraseando aquel famoso chiste…

… Comprarte un piso está bien. Pero alquilando conoces gente… ;)

Tiene un color especial…

Martes, Marzo 13th, 2007

Cuando descolgué el teléfono no imaginaba lo que significaría para mi esa llamada. Cuando vi su nombre en el móvil, tenía claro que me llamaba para una duda informática. Es una sana costumbre que me permite seguir en contacto con un gran amigo a quien hacía tres años que no veía.

- ¿Qué rompiste esta vez?

- No, esta vez nada. Te quería comentar algo. ¿Estás contento con tu trabajo?

- Que miedo me das… pero la verdad es que sí…

- Bueno, de todos modos escucha lo que voy a proponerte…

Y así fue como apenas un mes después, aterricé en Sevilla. Decidí subirme al tren en marcha, mudarme, dejar el trabajo, dejar grandes amigos, un piso en eterna rehabilitación, una magnífica convivencia y mi tan querida y odiada ciudad de acogida. ¿Por qué? Por una oportunidad, porque han apostado por mi para algo que siempre he querido conocer más de cerca. Hoy empecé a trabajar en una ONGD (Organización No Gubernamental de Desarrollo), en el área de Educación para el Desarrollo.

Todavía tengo que aterrizar, pero lo que he podido ver hasta ahora resulta de lo más interesante. Estoy aprendiendo a una velocidad de vértigo, y conociendo personas interesantísimas. Curioso, pues vértigo era la única palabra que conseguía definir la sensación que tenía hace unos días ante este cambio inminente.

Después de ponerme al día con mis nuevas funciones en el trabajo, y tras una reunión de 4 horas sobre las lineas estratégicas de la ONG, unos amigos me engañaron para participar en el desarrollo de otro proyecto, la organización de un encuentro de diálogo entre espiritualidades y éticas, entre religiones y movimientos sociales que trabajan por la justicia global, a desarrollar en Ceuta en septiembre. De esto tendré mucho de lo que hablar. Ahora estoy exhausto, pero ilusionadísimo con ambas experiencias.

¿Qué será de este blog? No lo sé, supongo que continuaré hablando de las cosas que vaya aprendiendo por aquí, de mis inquietudes y nuevas aventuras, un modo de compartir con mi gente de aquí y de allí y con otros que hablen mi mismo “idioma” las cosas que ahora hago aquí en compañía de unos pocos amigos que felizmente he reencontrado, siempre dispuestos a dar rienda suelta a sus inquietudes, y a meterme en apasionantes proyectos.

Por otro lado, no ha sido nada fácil despedirme de los chicos del centro. Explicarles que me voy, y que dejaré de estar ahí cada tarde, para lo bueno, para lo malo. Fue una despedida agridulce, no me lo pusieron fácil y tampoco era precísamente sencillo. Cuando un niño deja un centro en muchas ocasiones empeora su comportamiento en los últimos días, quema las naves, como solemos decir. Es una estrategia de protección, un modo de romper el vínculo, insultar a todo y todos, demostrar que nada le interesa, que no somos importantes para él. En este caso, el que me iba era yo, pero uno de ellos precisaba romper ese vínculo, destrozarlo… y fue muy duro. Afortunadamente a última hora pudimos reconducir la situación, y despedirme uno por uno de cada uno de ellos, llevándome muy dentro muchas de las conversaciones que mantuvimos. Mantengo mi firme convicción de que conviviendo con ellos, aprendo y crezco mucho más de lo que yo podría ofrecerles a ellos. Gracias a mis inefables compañeros y amigos del turno de mañana ahora conservo un recuerdo de todos ellos…
En fin, no me enrollo más… prometo hablar de cosas interesantes algún otro día. Un saludo a quienes sigan por ahí, duerman tranquilos, pues el encapuchado naranja vuelve a estar en activo.