Artículos de la categoría 'inmigración'

El hiyab en la vida pública

Lunes, Octubre 22nd, 2007

Una puntualización antes de comenzar: llamo hiyab lo que normalmente se traduce como velo islámico ya que documentándome un poco he descubierto que la palabra en árabe es algo más precisa que su traducción.

Hace unos días se inició en Canarias Bruta una discusión acerca del uso del hiyab en la vida pública a partir de la respuesta de Durán i Lleida a la madre de una española musulmana en el programa “Tengo una pregunta para usted”. Duran i Lleida defendía la superioridad de nuestra cultura (supongo que la que nos une a españoles y catalanes, pese a que generalmente se esfuerza en matizar nuestras diferencias) frente al retraso de la cultura musulmana, rechazaba el uso del velo en España y lo justificaba aduciendo que un occidental no puede vestir libremente si visita muchos países musulmanes.

Sería contraproducente resumir la discusión aquí, así que les invito a echar un vistazo a la misma en el blog de los compañeros de Canarias Bruta (obviando algunas aportaciones vacías de argumentación por parte de un habitual). Por mi parte, quiero decir que no debemos olvidar que entre los españoles no hay exclusivamente católicos, sino también 600.000 gitanos (principalmente evangélicos) y tantísimos musulmanes como los que viven en algunos barrios marginales que tuve oportinidad de ver hace poco en Ceuta. Defender argumentos de “lo nuestro”, “nuestra cultura”, “los que nos visitan”, “se tienen que amoldar a nuestra cultura o largarse”, etc. recuerda a paradigmas de Estado-Nación ya algo gastadillos y poca capacidad de observación de las nuevas realidades sociales.

Les recomiendo este cortometraje de Xavi Sala (no consigo ponerlo en el post) sobre el uso de hiyab en la escuela. No tiene desperdicio observar como una educadora usa las artes de nuestra profesión (asertividad, paciencia…) para intentar garantizar la supuesta igualdad del sistema.

No en mi nombre

Martes, Octubre 2nd, 2007

Por urgencia e importancia, mi primer post tras el viaje a Ceuta hablará sobre la situación de 38 bangladesíes que actualmente malviven en los montes de Ceuta. Tuve la oportunidad de escuchar a dos de ellos explicándonos la dramática situación en la que se encuentran y su testimonio es realmente desolador.

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Las dos personas que nos contaron su experiencia en primera persona

Bangladesh es el país con mayor densidad de población del mundo (si exceptuamos países muy pequeños como Mónaco o Singapur) y la mitad de sus casi 150 millones de habitantes vive en la pobreza. 38 de ellos llegaron tras un largo y durísimo viaje clandestino a Ceuta, dónde fueron internados en un CETI (Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes). La ley española establece una estancia máxima de 2 meses para los extranjeros en estos centros (recordemos que su único delito ha sido pretender vivir dignamente en un país que les rechaza), tras lo cual deben ser puestos en libertad. No obstante, muchos de ellos han pasado 1 e incluso 2 años en el centro viendo como el resto de personas que pasan por él entran y se van. Dos años en los que no han tenido dignidad ni trabajo, dos años acostándose cada noche sin saber si esa madrugada se ejecutará la temida orden de expulsión que les llevará de nuevo a su país tras gastar una pequeña fortuna para llegar hasta aquí. En la desesperación y ante los rumores de la inmediata expulsión han escapado del centro y malviven en los montes de Ceuta desde hace mes y medio entre el hambre, el frío y la enfermedad.

El consulado de Bangladesh se niega a repatriarles por razones humanitarias, las mismas que esgrime el movimiento que ahora lucha para la cancelación de su orden de expulsión y su traslado a la península. Lee más acerca de este tema y suma tu firma a las muchas que ya han sido enviadas al Ministerio de Interior para solucionar esta vulneración de los derechos humanos en nuestro país. No en nuestro nombre.

Regreso desde Ceuta

Domingo, Septiembre 30th, 2007

Aún no he tenido tiempo de digerir todas las experiencias de este fin de semana. Estoy exhausto físicamente, pletórico anímicamente, desconcertado mentalmente y completo espiritualmente, si es que desde mi escepticismo en cuestiones espirituales se me permite disfrutar de una gran paz de espíritu tras haber convivido y compartido con maravillosas personas de diferentes procedencias, tradiciones, religiones e historias.

En la próxima semana intentaré hablar de aquellas cosas que aún rondan mi mente tras este periplo:

- Las vallas de Ceuta, símbolo y cruda realidad de cómo a través de nuestras fronteras fluyen los capitales pero no los Derechos Humanos.

- La situación de los 38 bangladeshíes que malviven en los montes de Ceuta huyendo de una inmediata repatriación tras dos años en un limbo legal.

- Impresiones sobre ponentes de la talla de Chico Whitaker (cofundador del Foro Social Mundial), Arcadi Oliveres (Vicepresidente de Justicia y Paz), François Houtard (miembro del Consejo Internacional del Foro Social Mundial), Yaye Bayem Diouf (presidenta de la Asociación senegalesa de Madres y Viudas de Cayucos) o José Antonio Marina (filósofo y escritor, ferviente defensor de la asignatura de Educación para la Ciudadanía).

- … y muchas más que tengo apuntadas en mi pequeño cuadernillo.

Hoy es noticia

Miércoles, Julio 25th, 2007

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Aprendimos los nombres de los Reyes Godos, los cuatro viajes de Colón, las reformas agrarias de Andalucía en el siglo XVIII, la pérdida de Cuba del 98 y no sé cuantas cosas más. Sin embargo se olvidaron de enseñarnos aquello que nunca debimos olvidar.

50 años después, el orden de los factores no altera el producto.

El poder de tu voz

Sábado, Junio 16th, 2007

Buen marketing de campaña en Amnistía Internacional. El vídeo de la campaña es genial, la página web, muy original. El poder de los ciudadanos, el poder de nuestras voces. (Visto en Barraquito.net)

Va siendo hora de reclamar nuestra ciudadanía global, de sentirnos ultrajados por las situaciones de injusticia que padece cualquier ser humano, y no tan sólo nuestro vecino. Algunas de nuestras armas: la denuncia y la incidencia política. Como colectivo tenemos un gran poder, aunando esfuerzos podemos cambiar las cosas.

Últimamente apoyo todas las acciones de Amnistía para las que solicitan la adhesión por correo electrónico, hace unos días, por ejemplo, me informaban de gracias a la presión ejercida con nuestras firmas 23 personas que llevaban tres meses en un hangar de pescado en Mauritania, han sido trasladadas a un centro de internamiento en el que se les garantizan mejores condiciones de vida. Y prometen seguir trabajando para que se les garantice el acceso a un procedimiento de asilo justo y con todas las garantías, así como que en ningún caso se vulnere su derecho a no ser devueltas a su país de origen o a un tercer país donde pueda haber riesgo para sus vidas o su integridad física.

Quizás es verdad que nuestras voces tienen poder…

Papá, me hubiera gustado tanto preguntarte…

Jueves, Febrero 8th, 2007

Hace ya más de medio siglo mi padre dejaba atrás a su familia, su isla natal y todo lo que hasta aquel momento conocía. Tenía 17 años el día en que se subió al barco que le llevó hasta el otro lado del océano, a la entonces rica y próspera Venezuela.

Me hubiera gustado poder preguntarle qué sentía en aquel momento, qué prentendía encontrar. Si lo hacía porque era la única alternativa a la miseria de una isla en la posguerra o porque aspiraba a conseguir algo que nunca estaría a su alcance en caso de quedarse. Ojalá me pudiera haber contado qué pensaba, qué sentía, que le pasó por la cabeza los primeros meses a su llegada a Venezuela. ¿Le costó adaptarse a las costumbres de los venezolanos? ¿Cómo le trataron? ¿Se sintió menospreciado? ¿Cómo se las arregló para buscarse la vida y tirar adelante?

Hoy cuando el reloj marcó las 22h empecé a despedirme de todos los chicos, como de costumbre, antes de irme a casa. Pero faltaba uno. Recordé que había estado bastante apagado en la cena y que se había ido directamente a la cama. Toqué en su habitación, temiendo despertarle, y lo encontré sentado, llorando. Algo sorprendente, tratándose de Edgar, venezolano de 17 años, alto, apuesto, fuerte y de verborragia expansiva y agotadora.

Me acerqué y empecé a hablar con él y lo que descubrí me sorprendió. Yo creía que simplemente tenía problemas para asumir determinados asuntos de convivencia y normativa, ni siquiera por un momento había podido llegar a entender que detrás de “El Marqués de Maracaibo”, como le llamo de broma por sus manías, se escondía un alma atormentada por la experiencia de la emigración. Edgar, con 17 años, dejó todo atrás, quizás no vivía en la miseria, pero se dijo que él podía aspirar a vivir mejor, y así lo intentó viniendo a España.

“Dejé todo lo que tenía allá, y me vine hasta acá”

Una vez aquí el sueño se reveló mucho más complicado de lo que parecía en un principio. La palabra “papeles” empezó a cobrar un significado que no había tenido hasta ahora. Entonces el afán de supervivencia empieza a tomar algunas decisiones de las que él no “puede hablar” y de las que no se siente orgulloso. “Nada de antecedentes penales” – dijo, pero tenía muchos remordimientos por haber tenido que mentir para poder tener una oportunidad acá. Y me lo imagino, o quizás de lo contrario ya habría sido repatriado. Está prohibido buscar una oportunidad fuera de dónde no las hay, si con lo que tienes allá te alcanza para malvivir aunque no cubras las mil necesidades de una persona que van más allá del sentido material.

“Si fuera por algo material, yo me podría haber quedado allá, buscarme algo para escapar, pero quería algo más, creo que puedo conseguir algo mejor”

Para nuestras leyes un pensamiento como este en la mente de un inmigrante no deja de ser un delito.

Y después la soledad. Lo más terrible en la mente de un niño-hombre de 17 años, lejos de su cultura, de su familia, de personas que hablen su “jerga”, que le puedan entender realmente, que aprecien su humor, las mil palabras que para nosotros son malsonantes y para él “lo que he mamado”… Lo peor es la soledad.

“Lo peor es no tener a nadie aquí que te extrañe, alguien que piense en ti”.

Medio siglo más tarde, ¿qué habrá cambiado?

Papá, me hubiera gustado tanto preguntarte…

Castigo físico vs. castigo institucional

Sábado, Diciembre 30th, 2006

¿Una decisión profesional puede ser correcta aunque esta vaya en perjuicio del menor?

¿Es correcto que un menor que ha sido maltratado regrese con sus padres aunque en ningún momento se haya reconocido dicho maltrato?

¿Es realmente una solución que un menor pase años viviendo en centros de menores para que no regrese a la casa de unos padres que utilizan el castigo físico pero que cubren sus necesidades materiales y afectivas?

Me explico: como profesional en su día defendí que Hassan, a quien tuve tutorizado casi seis meses, debía ir a un centro residencial de menores ya que aquello que motivó el ingreso no se había resuelto (el maltrato y la seguridad de que no volvería a ocurrir al negarse sus padres a asumirlo y permitir entonces un trabajo sobre modos alternativos de educar a sus hijos). En el mismo instante que defendí esa posición era consciente de que lo peor que le podíamos hacer a Hassan era “condenarlo” a vivir en centros de menores durante su adolescencia. Dicho de forma bien cruda y políticamente incorrecta en nuestro ámbito: para él será mejor que le castiguen físicamente de vez en cuando en un entorno bastante normalizado a que se lo hagan en un entorno institucionalizado.

Ayer Hassan me llamó muy feliz para decirme que volvía a casa antes de Reyes y que por tanto no podría despedirse de mi (regreso de las vacaciones el 10 de enero). Me alegré mucho por él, pero me dejó un sabor agridulce. Hassan vuelve a casa sintiéndose culpable de haber denunciado a su padre y haber separado a su familia durante medio año. En todo este tiempo no logramos hacerle entender que él era la víctima de la historia. Al regresar a casa, sin que los padres hayan asumido el maltrato, nada ha cambiado. Lo único, quizás, que podría haber producido algún cambio positivo sería el “escarmiento” judicial a los padres. Pero los niños vuelven más indefensos que antes, ya que ahora han aprendido la lección y tienen bien claro que denunciando a sus padres los primeros que han salido perdiendo son ellos.

No sé si alegrarme o no de que mi opinión profesional no fuera tenida en cuenta por quien tomó la última decisión… Pero en el fondo sé que Hassan volverá a casa y que allí podrá disfrutar de una adolescencia mucho más plena y tranquila que la que podemos ofrecerle en un centro de acogida.

No hay papeles para ti

Sábado, Noviembre 18th, 2006

Imagino que internet estará lleno de historias anónimas de personas que se juegan la vida para llegar a nuestro país, pero de la que hablo hoy, aunque bajo anonimato, no es anónima.

Mohammed, pakistaní, mira a su futuro con desesperanza. Tiene 16 años, vive en Libia, y sus facciones pakistanís le hacen claramente un extraño en su país de acogida. Habla urdu, un poco de árabe y sabe algunas palabras y frases cortas en inglés. De algún modo ha reunido 3000 euros, posiblemente endeudando a varios familiares, y ha decidido invertirlos en la esperanza europea.

La precaria embarcación en la que viaja es abordada por las autoridades italianas, quienes les llevan a un centro de retención en una isla cercana a Nápoles. Allí pasa treinta días, hasta que queda en libertad, y no sabemos cómo ni por qué, llega a Catalunya. Totalmente desorientado vagabundea por las calles hasta que da con una compatriota que le acoge altruistamente durante tres días y finalmente da conocimiento a las autoridades de la situación de Mohammed.

Así llega a nuestro centro, tímido, sin entender nada y repitiendo una y otra vez que lo único que quiere es llamar a su madre y decírle que está bien. Pasan los días y Mohammed sigue la dinámica del centro con pasividad y sumisión, no expresa nada, pasa las horas en simbiosis con el sofá y al fin un día explica que “quiere papeles”. Desde las instituciones se nos dice, más o menos: ¡Será aprovechado! ¡Así era tan sumiso y tan bueno! Lo único que pasa es que quiere papeles, como si aquí los regaláramos. No, no, no, Mohammed, no tenemos papeles para ti… aunque tampoco tenemos claro si recibiremos la orden de tu repatriación, ya nos gustaría, ya, y sacar de nuestras calles a vagos y maleantes como tú que vienen por gusto a España a delinquir y quitarnos las ayudas de nuestros hijos.

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