Artículos de la categoría 'educación social'

Borja Returns

Sábado, Septiembre 30th, 2006

- Dame un abrazo.

111 kilos de Borja se interponen entre la puerta de su habitación y yo.

- Borja, no te mereces un abrazo.

Ya llevo la mochila a la espalda y unas ganas enormes de irme a casa. Como casi cada noche salgo bastante más tarde de lo que me toca.

- ¿Por qué? Venga ya, dame un abrazo.

Me viene a la mente que uno de los motivos por los que Borja no se merece un abrazo es porque no quiso ducharse después de llegar sudoroso al centro tras la actividad.

- No, los abrazos hay que ganárselos y no se pueden exigir. Me tengo que ir.

111 kilos de Borja se interponen, más que nunca, entre la puerta de su habitación y yo. “¿Por qué tengo la manía de despedirme de ellos uno por uno antes de irme a casa?”

- Pues no te voy a dejar salir hasta que no me des un abrazo.

“¿Bromea?”

- Venga, Borja, hasta mañana.

- No, en serio, no vas a salir. Dame un abrazo.

“Mierda. ¿Esto no es chantaje?”

- Borja, después de todo lo que has hecho hoy no voy a darte un abrazo.

“La lió durante la comida, la lió en la actividad, la lió con la ducha, la lió a la hora de la medicación…”

- Pues no sales.

Podría decirle “A ti te van los tíos, ¿verdad Borja?” y se apartaría enseguida, pero sería MUY homófobo y aunque ahora me cueste debo mantener mis principios…

- Ehhh… Borja va, no te has duchado, paso de darte un abrazo.

“Mejor voy buscando otra forma de salir de aquí. ¿Es ético que un niño de 14 años pese y mida el doble que yo?”

- Da igual. No sales. Dame un abrazo.

“Mierda, esto es chantaje, no debo aceptar un chantaje, pero… ¿cuándo volveré a tener ocasión de solucionar un problema con tan sólo un abrazo?”

- Venga, dame un abrazo.

Borja ríe satisfecho y acabo sumergido entre sus enormes brazos y su pecho. Su risa estúpida y sincera es contagiosa. Su sudor pegajoso. Me viene a la cabeza la escena de una gran película.

- Bueno, Borja, buenas noches.

“Al fin, vuelvo a casa. Desde luego, ¿cómo puedo ser tan cabrón? Este chico ha tenido una infancia terrible, está aquí con mil problemas, sin recibir afecto de nadie y yo le regateo un simple abrazo.”

- Jejeje. Bueno, ahora follamos, ¿no?

“Argh”

Firma del padre / madre / tutor

Lunes, Septiembre 18th, 2006

Hasta ahora, con diferencia, uno de los aspectos que más estoy disfrutando del trabajo es el de la tutorización. Soy tutor de dos chicos, de sendos países africanos, nacidos en el extranjero pero que han crecido en España. Hablan perfectamente castellano y catalán, son espabilados y ya saben descargarse música en internet con mucha más facilidad que yo. Ambos tienen familia en Barcelona, pero por diferentes motivos están en nuestro centro.

En los últimos meses hemos conseguido que nuestra relación se vaya afianzando, y con las inevitables luchas y desencuentros de la adolescencia el vínculo no hace sino reforzarse. Es un trabajo lento, sin avances significativos de un día a otro, pero con el paso de las semanas va dando sus frutos. Las recompensas vienen en forma de pequeños detalles que cuando los cuentas parecen absurdos, pero que tienen un gran significado para ti. Por ejemplo, el día en que espontáneamente te cuentan algo importante para ellos, o que solicitan tu ayuda para algún asunto que no sólo les preocupa, sino que también les avergüenza. A veces olvido incluso cuán importantes llegamos a ser como figuras de referencia y modelo, y te sorprenden con detalles que te recuerdan a ti mismo o se burlan cariñosamente de tu forma de decirles las cosas. Otras veces, claro, querrías matarlos, y te sacan de quicio, porque vaya piezas… Pero de todos modos llegas a casa y si tu coraza contra la excesiva involucración en los problemas con que tratas a diario funciona, puedes conseguir recordar sólo aquellos pequeños maravillosos detalles.

Pero ha sido con la “vuelta al cole” que se ha materializado en su forma más concreta mi trabajo como tutor. Un sentimiento de paternidad precoz me ha alcanzado fulminante como un rayo en el momento en que las compras de los libros de texto, las autorizaciones para las actividades extraescolares o los justificantes por ir al médico se han hecho necesarios. En mi agenda, marcada al fuego, aparece mi primera reunión de padres, teniendo en cuenta que hablamos de 6º de Primaria quizás desentone un poco en el ambiente general, sin duda ese día dará para un nuevo post.

Mientras tanto, sigo subrayando en los justificantes aquella palabra siempre presente, pese a que nunca antes me fijé en ella y que cuando era niño tuve la suerte de no necesitar aprender su significado real.

Firma del padre / madre / tutor/a

Mi trabajo

Domingo, Agosto 27th, 2006

Soy educador social en un centro de acogida de menores. Tengo la suerte de hacer un trabajo que me gusta y que diariamente supone un reto profesional. Nunca hay dos días de trabajo iguales y estos nunca acaban como uno los ve empezar.

La única característica común a todos los usuarios del centro es que se encuentran en situación de desamparo, por lo que el centro es quien se hace cargo de su tutela. Digo usuarios como podría decir cualquiera de los mil eufemismos que utilizamos en nuestra profesión para referirnos a ellos (el más feo pero exacto de todos es el de “educandos”). Algún día me extenderé sobre este asunto de los eufemismos.

Ser educador en un centro de menores implica convivir con ellos durante tu horario de trabajo y desempeñar las funciones que en una situación normal realizarían los padres de estos chicos. Eso implica hacer cosas tan básicas como despertarles, recordarles que se laven los dientes, comer, jugar o charlar con ellos. También mediar en situaciones de conflicto, dar apoyo y afecto, llamar la atención, imponer sanciones, reforzar conductas positivas o tratar de que cada intervención con ellos implique un aprendizaje. Hay mucha burocracia, trabajo de despacho, llamadas de teléfono, reuniones interminables y recados. Hacemos todo esto a la vez, y sobrevivimos gracias al soporte que representa el equipo de trabajo, los otros educadores que están contigo en la trinchera y los demás profesionales que aunque no comparten el día a día también tienen importantes responsabilidades de cara al menor.

En este blog quiero compartir mis experiencias en el trabajo, mis frustraciones, inquietudes, esperanzas, limites, éxitos y fracasos. Siento la necesidad de lanzar el anzuelo con la esperanza de que perdidos navegantes de la red que puedan sentirse identificados conmigo encuentren aquí un lugar de debate, ayuda, colaboración y feedback sobre nuestra profesión.

Mi gran preocupación es cómo hacer todo esto respetando estrictamente el derecho a la privacidad de los chicos con los que trabajo. Por ello, todos los nombres que utilizaré serán inventados e intentaré centrarme en nuestro trabajo ante determinados casos más que en el caso en sí. Las situaciones sobre las que hablaré pueden repetirse de un modo muy parecido en cualquier centro de menores de nuestro país, e incluso de muchos otros que compartan nuestra problemática social.

Siéntanse totalmente libres (hasta obligados diría yo) a comentar y escribir al respecto, están ustedes en su casa.