Artículos de la categoría 'Barcelona'

Bitter Sweet Symphony

Martes, Agosto 22nd, 2006

En Las Ramblas uno de sus mimos preferidos reúne a su alrededor a un gran número de turistas, que sonríen con cada mueca del desdichado y elegante hombrecillo. Todo vestido de blanco, con un curioso sombrero, lee un libro sentado en su peculiar pedestal: un retrete. Con una sonrisa, y de camino al metro el encapuchado naranja busca en las entrañas de su Mp3 algo más apropiado para su estado de ánimo que el Bitter Sweet Symphony de los The Verve.

Ya sentado en el andén, a la espera del metro, elige La Revancha del Tango de Gotan Project que le parece exquisitamente adecuado. Una sombra pasa muy cerca y se para a su lado, quizás alguien le haya reconocido. Levanta la cabeza del Mp3 con la esperanza de encontrarse a alguien conocido y ve a un joven de unos 20 años, alto, fuerte, pelo a lo mohicano y unas gafas de sol horrorosas que le cubren la mitad de la cara…No, no lo conozco, piensa mientras el joven se le acerca aún más.

- Dame eso – dice agarrando el Mp3 que el encapuchado naranja tiene en sus manos.

Sorpresa, indignación y rabia recorren su cabeza mientras de algún lugar de su cuerpo sobre el que no tiene ningún control sale un ¡No! que de algún modo suena firme y convincente. Aprovechando estos segundos de rebeldía a las órdenes de su cerebro que incitan al pánico general recupera su Mp3 de un tirón, se levanta y encara al joven de tan poco gusto a la hora de robar sus gafas. Este al ver desaparecer el aparato de sus manos decide agarrar aquello que tenía más cerca: el pulgar del encapuchado naranja. Patéticamente, mientras le agarran con firmeza por un pulgar, pasan por su cabeza citas como “aquí no queda sino batirse” y repara en la mano libre que le muestra el mohicano. Genial. Un pañuelo, y sobresaliendo del bolsillo, un bote de plástico con líquido transparente. El olor a disolvente explica el resto, la afortunada lentitud de movimientos del villano y el desafortunado potencial agresivo de esas pupilas diminutas que se adivinan tras los cristales de las gafas.

El encapuchado naranja, algo más rápido que los reflejos de su adversario, se sacude de la mano que le apresa y con paso rápido escapa hacia la entrada del metro, dónde recuerda haber visto algún tipo en uniforme. Le siguen, pero a ritmo de colocón de disolvente, lo cual no es preocupante. El resto de la gente del andén parece no haberse enterado de nada o no haberse querido enterar.

Decidido a dejar en manos de las autoridades un asunto como este, el encapuchado naranja explica a un tipo con uniforme marrón de esos de seguridad:

- Perdone, aquel tío de allí, el de la camiseta roja, me acaba de intentar robar el Mp3. Va puestísimo de disolvente.
- Muy bien, pues dale dos hostias.
- ¿Qué?
- Que yo te apoyo, dale una paliza a ese.
- ¿Que qué?
- Que le deberías dar dos hostias, yo estoy contigo – Dice ya con cara de ¿no ves que ya estoy suficientemente ocupado intentando que no se me cuele nadie?

Aún boquiabierto, el encapuchado naranja ve como el metro hace su entrada en la estación. El mohicano de las gafas está sentado en el mismo banco que antes ocupaba, apoyado con dificultad en la pared. Con resignación y un extraño sabor agridulce en la boca, el encapuchado naranja se sube al vagón sin saber si le ha molestado más que le intenten robar o que se rían en su cara de ese modo. Mientras por la megafonía se escucha: “por su propia seguridad esta estación está dotada de cámaras de video-vigilancia”. Las puertas del vagón se cierran con diligencia, el encapuchado naranja llega tarde a otra batalla que aún le queda por perder.

Quizás después de todo Bitter Sweet Symphony hubiera sido una canción más adecuada.

Bienvenido a Barcelona

Martes, Agosto 1st, 2006

Bienvenido a Barcelona. Bienvenido a la ciudad de moda y de la moda. Bienvenido a la Barcelona de Gaudí, de Miró, de Picasso, de Dalí, de Serrat, de Companys. La Barcelona catalana, española, pero también italiana, inglesa, alemana, americana. La Barcelona que es demasiado chic para reconocer que es igualmente marroquí, pakistaní o ecuatoriana. La Barcelona del che boludo, del salam, del que pasa, nen, de la chingada y del shawarma.

Bienvenido a Barcelona. La ciudad que por primera vez me paga dignamente mi trabajo pero que és bona quan la bossa sona. La Barcelona que te pide hasta el alma por 10 metros cuadrados de intimidad, robándote la dignidad del sueldo. La ciudad que te clava en un bar de barrio 1.15€ por un cortado o una botella de agua, la Barcelona que hace que el bolsillo se acojone ante cines y teatros. Esa Barcelona del billete de metro de doscientas pelas, la Barcelona para moverte en bici o en moto, hasta que te roban la bici o te chocan la moto.

Bienvenido a Barcelona, la Barcelona de los músicos del metro, los perroflautistas, pintores, malabaristas y actores por una moneda. La Barcelona viva, crítica, implicada, tolerante, a la que ya nada sorprende pero cada día te sorprende. La ciudad que no te lo pone fácil para sentirla como tu casa, la Barcelona difícil, cerrada, desconfiada. La ciudad de pixapins y charnegos, de catalanes de debó, de senyeres, rojigualdas, blaugranas, tricoloras y estelades. La Barcelona de los toros y del burro, de prejuicios, clases y etiquetas.

Bienvenido a Barcelona, la Barcelona que no duerme, pero que tampoco deja dormir. La ciudad de los turistas incansables, los himnos nacionales, los pakistaníes “cervesabiar” a un euro y los consecuentes cantos cerveceros. La Barcelona de las Ramblas, de los mimos, carteristas, adivinas, limpiabotas, trileros, mutilados y la Urbana. La Barcelona del Raval, de las putas, yonkis, chulos, mossos d’esquadra y camellos. La Barcelona del Borne, de los artistas, bohemios, diseñadores, gente guapa y trendy. La Barcelona de Grà cia, cosmopolita, aristohippie, okupa, independiente y pueblerina. La Barcelona latina de Poble Sec, la Barcelona burguesa de Pedralbes, la Barcelona de Sants, de l’Eixample,del Gotic, de Mercat Nou, de Sarrià , de la Zona Franca, de la Barceloneta, del Clot, de Clos y de su Fórum. La Barcelona de las Casas Baratas del Bon Pastor, de la fálica torre Agbar, de la orgullosa Sagrada Familia, las mellizas torres Mapfre, el expectante Castillo de Montjuïc, que vigila más que defiende Barcelona. La Barcelona de los barrios que ya ni siquiera se sienten parte de Barcelona.

Bienvenido a Barcelona, que a pesar de Barcelona y precisamente por tratarse de Barcelona es el lugar donde he elegido vivir.