Borja Forever

- Esto no me gusta, no me lo voy a comer.

- Venga, Borja, pruébalo.

- ¡Que no me gusta!

- ¿Estás diciéndome en serio que no te lo quieres comer? ¿Tú?

- No me lo voy a comer.

- Pues vale, pasa al segundo plato.

- No, ponme el primer plato de vosotros.

- No, Borja, tienes que tomar lo que tienes de dieta.

- ¡Pero no me gusta!

- Pero Borja, si eso que tienes está bueno, ¿puedo probarlo?

- Sí, cógelo todo si quieres.

- Mmm… Está bueno, es coliflor, y está rica. Échale un poco de aceite y verás.

- ¡¡¡QUE NO ME GUSTA!!! ¡NO ME LO VOY A COMER!

- ¿Pero lo has probado alguna vez?

- ¡CLARO!

- Venga, va, cómete la mitad de eso, aunque sea, que no se diga que no quisiste comer.

- ¡QUE NO! ¡Ponme de lo de vosotros! ¡¡¡QUE NO ME LO VOY A COMER!!!

- A ver, come la mitad de lo de la dieta y te pongo un poco de lo nuestro.

- Vale.

- ¡¡Ey!! ¡¡Pero si está rico!!

- Argh.

3 Responses to “Borja Forever”

  1. El Príncipe Mono Says:

    ¡Qué grande es Borja! Ese chico que no tiene derecho atención psicológica, no es caso para estudio ¿maltrato institucional? Sí.

    Ayer tenía acelgas con patatas, fue durillo y el príncipe casi le pone el plato por sombrero cuando empieza a engullir para pasar el mal rato “¡Pués me lo como rápido!” Y realmente comía todavía más rà pido que antes, rozaba el guines y alcanzaba a Rossi.

    Dante empezaba el régimen y entusiasmado explota de sinceridad “¡Qué bueno es el régimen tutora, te quedas totalmente satisfecho!” A lo que Maniqueo le contesta “Claro, si te has atiborrado, lo único que has comido de régimen és el bistec de 2º plato!”

  2. el encapuchado naranja Says:

    :D Podríamos escribir libros sobre las situaciones que se dan a la hora de comer… El otro día estaba la cosa realmente tensa, con varios de los chicos dando malas contestaciones, provocándose unos a los otros y yo por mi parte con bastantes ganas de mandarlos a todos bien lejos. Al final decidí la opción de hacer el payaso contra mi voluntad y durante la cena inventarme un viaje del centro a Río de Janeiro en Carnavales, preguntar de qué podríamos disfrazarnos, etc. Fue una manera fría y calculadora de utilizar el humor, pero lo cierto es que el ambiente se relajó y pudimos comer con relativa tranquilidad, no volaron platos y los enfados se difuminaron entre las risas y las bromas.

    Lo increíble es hasta qué punto llegué a creerme mi propia actuación, que salí de relativo buen humor del centro cuando llevaba un día bastante torcido…

  3. El príncipe mono Says:

    Disfruté mucho de la cena del viernes y estaba exahusto.

Deja un comentario